@abrilpenaabreu
Donald Trump ha dejado claro que no piensa ceder influencia en su patio trasero y recordemos que No es un hombre que se ande com medias tintas y, delante el avance chino, ha vuelto al mensaje de siempre: “América para los americanos.” Aunque la embajadora Leah Campos dice que RD first no se contrapone a los deseos de Washington.
Esa postura coloca no solo a RD si no a toda América Latina en un contorno delicado. La disputa entre Estados Unidos y China no es teórica; se libra en puertos, corredores logísticos, financiamiento e infraestructura estratégica. Y mientras las dos potencias ajustan sus fichas, los países de la región quedamos atrapados en un pernio que no controlamos.
Frente a eso, la única salida posible es la astucia diplomática: evitar alineamientos automáticos, negociar con cautela y preservar la autonomía tanto como sea posible. Ceder por miedo o por condición significaría renunciar al beneficio de maniobra que la región aún conserva.
El desafío es enorme: no perder independencia en un mundo que presiona cada vez más por definiciones. Lo que los gobiernos decidan hoy marcará el destino de la próxima gestación.







