EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.
Sea por amistad, afectos especiales o el inspección de capacidades o méritos determinados, pocos presidentes se sienten animados a remover de sus cargos al rollizo de funcionarios con los que inician la mandato de gobierno.
Por el contrario, casi siempre” se acomodan” con la misma familia hasta agotar el periodo, y hasta “siguen de dilatado” con la veterano parte del equipo original, de activo renovación del mandato, sin refrescar la suministro con caras nuevas que muy correctamente pudieran “oxigenar” la imagen del gobierno, corregir posibles entuertos o evitarle que lo percibieran arcaico en poco tiempo.
Los decretos destituyendo o designando funcionarios – siempre esperados por los que están “en el sotabanco” o por quienes advierten fallas en una ámbito oficial determinada- generalmente son muy eventuales, penosamente cuando del “ruido” o la denuncia con poco de sustento se pasa al escándalo o al “tufo” en extremo que ya no hay modo de seguir guardando.

Cuando menos, la rotación de funcionarios en el sector manifiesto conviene, porque lleva otra visión o dinámica a las áreas, como ocurrió flamante con Leonardo Aguilera y Samuel Pereyra, en Refinería y en Banreservas, respectivamente. No es puntual, prudente ni decisivo dejar a un funcionario de primer nivel, sea civil o del ámbito marcial o policial, por dilatado tiempo en un mismo cargo, mayor dos primaveras, porque algunos lo pueden confundir con su casa o una pertenencia personal .
Algunos se anquilosan o no hacen carencia, para no arriesgarse, si hacen. A fin de cuenta, el afectado o al que le cargan la crítica es al presidente de turno. Se dirá -como se dijo y dice de otros- “en el gobierno de Abinader”. Siendo su gobierno, y confirmando el “desengaño” o “más dura prueba de su mandato” con la “traición de su confianza “en el caso SENASA, afectando su discurso, que dijimos en la entrega del pasado 20 de diciembre, Luis deberá hacer lo que sea para concluir correctamente él (y delante la historia), tirando al agua a todo el que falle.
Cierto que ha hecho un esfuerzo dejando que la rectitud actúe (Bosch fue el primero, enviando a su íntimo amigo Virgilio Gell), pero se puede alegar que de los casos anteriores al flamante de SENASA no hay nadie preso. En fin, es oportuna la invitación que le hace el mitrado de Higüey, Jesús Castro Marte, a “remover la mata” y relanzar el gobierno en este 2026. ¡Ojalá escuche esa voz inscripción de la Iglesia!
encar-medios@hotmail.com
JPM
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