Por José Francisco Peña Guaba
La sentencia del Tribunal Superior Electoral (TSE) 0010/2025 ha obligado a la Corporación Central Electoral a emitir recientemente la resolución No 16-2025, en donde se cambia el mecanismo de categorización de los partidos y se afecta de forma directa a 26 organizaciones políticas.
No es desconocido que el sistema de partidos enfrenta acechanzas, sobre todo en torno a los partidos minoritarios, emergentes y alternativos, todo porque se pretende caminar en torno a un bipartidismo con un partido hegemónico entre estos.
Cuando en la sentencia mencionada se desconoce el principio de favorabilidad constitucional establecido en el artículo 7.4 de nuestra carta magna en torno a las organizaciones políticas que representan a las minorías electorales, estamos a las puertas del descalabro del sistema tolerante en nuestro país.
Solo un iluso puede pensar que estas acciones son producto de la improvisación y no de un taimado plan de desaparición de estas incómodas organizaciones políticas, que se desea eliminar por razones que expongo a continuación:
1. El PRM quiere convertirse en partido hegemónico y rastreo amparar una estancia larga en el Palacio Doméstico, como lo hicieron, seamos sinceros, el Reformista y el PLD, solo que estos son otros tiempos.
2. A diferencia del liderazgo tolerante de Peña Gómez o el de Leonel Fernández, quienes sí valoraron a sus aliados, los modernos no desean compartir el poder con aquellos que los respaldaron en el 2020 y en el 2024 (aunque varios todavía estén en el faja). Por eso buscarán eliminar, a conveniencia de ellos, esas fastidiosas franquicias electorales.
3. Este presupuesto 2024 se le redujo un 55% de la asignación a las organizaciones políticas de forma administrativa y antojadiza. Con la sentencia del TSE, solo se les dejará tan pronto como un 30% de lo que les corresponde por ley a 26 partidos políticos.
4. El PRM desea desde ahora ningunear a los minoritarios para no tener que compartir el gobierno con estos y, sobre todo, si logran quedarse al frente de la distribución pública más allá del 2028. Esta hecho se suma a otras que debilitan la democracia, porque el mal llamado voto preferencial es solo para beneficiar a los que tienen mucho mosca para trastornar en campañas, y la mayoría de los decretos hoy no son para los auténticos cuadros políticos.
5. Los partidos alternativos son voz y expresión de los “de a pie”, de los que no tienen apellidos sonoros ni fortunas para trastornar en comprar curules. Si se les cierra la oportunidad de ser respaldados por las fuerzas emergentes, estaremos delante un atentado contra la democracia y la pluralidad de las ideas.
A los partidos que representan las minorías solo les queda unirse en propósito para tratar de evitar que se lleve a sitio este artero plan de destruir el sistema de partidos, donde solo saldrían beneficiados el PRM como partido oficial y los representantes de la sociedad civil de élite que, pegado al gran patronal doméstico, serían los dueños absolutos del poder en esta media isla.





