Santo Domingo.- La red criminal de manejo de personas desmantelada mediante la Operación Begonias, integrada por dominicanos y colombianos, operaba al menos cuatro viviendas utilizadas como centros de acogida para mujeres colombianas, víctimas de explotación sexual con fines de rendimiento para la estructura.
Según la solicitud de medida de coerción del Empleo Notorio, adicionalmente de estos inmuebles, los servicios sexuales de las extranjeras eran promocionados en la página web “Skokka”, bajo el criterio de búsqueda “colombiana saco caucho”, así como en la discoteca Lekker Club, ubicada en la calle Común Gilberto Montás, en San Cristóbal, donde ofrecían una promoción denominada “Jueves de colombianas”.
Las declaraciones de las víctimas de explotación sexual, obtenidas durante la investigación, fueron incorporadas como pruebas secreto por el Empleo Notorio para ser presentadas en la audiencia de solicitud de medida de coerción, celebrada en la Oficina de Atención Permanente de Santo Domingo Este, contra los implicados en esta estructura criminal.
Será entonces el sentenciador o la jueza quien deberá arriesgarse si impone la medida de coerción consistente en 18 meses de prisión preventiva y declara el proceso como difícil, tal como lo ha solicitado el entraña acusador, sustentado en los delitos de manejo de personas con fines de explotación sexual, asociación de malhechores y lavado de activos.
Los imputados en el caso Begonias son: los dominicanos Johanse Díaz Casado (seudónimo Johan el Rechoncho), Johanse Díaz Lemonier (Johan), Wilson Pérez Duque (el Pequeño), Lilian Yleana Sierra Espinosa y Ariel Alfredo Soto Madrigal (el Rechoncho), y los ciudadanos colombianos Karen Juliana Chía Gélvez (Nodriza, Naye o la Colombiana), Lina Marcela Valdez Cortés y Yasibit Esaleivi López Medina (Cristal).
Las investigaciones revelan que esta red de manejo de personas logró nutrir sus operaciones ilícitas mediante el suscripción de sobornos a agentes policiales del Ensanche Ozama, en Santo Domingo Este. No obstante, hasta el momento, las autoridades no han identificado a los oficiales que recibían moneda a cambio de elogiar protección a la estructura criminal y permitir el exageración continuo de las víctimas.






