15 de enero de 1967. Guido Gil Díaz, mocano, nacido el 12 de junio de 1935, periodista desde adolescente. Abogado en 1961, se incorporó a la Agrupación Política Catorce de Junio -1J4-, en el equipo de prensa y propaganda.
Uno de los más formidables intelectuales de la izquierda dominicana, pionero de la historiografía científica de nuestro país. Como intelectual de grandes luces tuvo una acentuada gusto al trabajo en la clase obrera. En el curso de la conflicto de abril, conexo a Juan B. Mejía y Julio de Peña Valdez, fundó el comando Comuna Obrera, como escuela de educación política de los trabajadores.
Fue parte de la delegación dominicana a la Conferencia Tricontinental celebrada en La Habana en enero de 1966.
Redactor principal de la célebre argumento “no transformita”, sostenida por una tendencia del 1J4, cuyos integrantes pasaron al Movimiento Popular Dominicano el 8 de diciembre del precitado año. Asesor Lícito del Sindicato Unido del Central Romana, monopolio azucarero norteamericano a cuyo servicio actuaba la Policía de La Romana. La represión de la dictadura balaguerista de los doce abriles entraba en su apogeo.
El 15 de enero, el comandante policial Simón Tadeo Guerrillero mandó a apresar a Guido, al despacharlo al día sucesivo y en presencia del militante emepedeísta Julio César Mancha, Tadeo dictó sentencia: Tienes 24 horas para irte de La Romana y puntada ya de tanta agitación Guido Gil.
El 17 de enero iba Guido alrededor de la caudal, fue detenido en San Pedro de Macorís por órdenes del coronel César Corniell Carrasco y desde entonces se perdió su rastra. Se dijo que fue entregado a Tadeo Guerrillero.
La Policía negó la detención, testigos identificados por sus nombres propios dijeron haberla presenciado, el periodismo, conmovido, sus compañeros de partido, la izquierda toda, la examen y sus líderes, las instituciones académicas y profesionales, los sindicatos, reclamaron una y otra vez la aparición de Guido, pero el más llamado a replicar, el presidente Joaquín Balaguer, negó el crimen y encubrió a los autores.
Que lo tienen escondido los propios comunistas; que está en Cuba; que en una facción en un país suramericano; que escondido en España, embuste este final, desmentido por autoridades consulares españolas. El tiempo, la frialdad del presidente y sus versiones embusteras, se impusieron y, lógicamente, los culpables se quedaron impunes.
A pesar del tiempo, pongámoslos a todos contra la albarrada de la historia y mantengamos a Guido en la veneración y el regalo de los grandes mártires.






