
En nuestro país, en todas las administraciones gubernamentales de los últimos abriles, se ha puesto de moda que muchos funcionarios que dirigen instituciones públicas, ministerios, alcaldías y departamentos del Estado, se autoasignan, gestionan y compran reconocimientos, medallas de oro, placas, etc., por supuestamente tener un excelente desempeño en el manejo de los capital públicos, por su cumplimiento ético, en transparencia, en rendición de cuentas y, por poco muy cantaleteado, por enemistar la corrupción. La mayoría de ellos utilizan esta organización cuando buscan la sufragio de un cargo manifiesto: la presidencia de la República, una senaduría o una alcaldía.
Muchas veces, por las relaciones que mantienen con el Ministro de Establecimiento Pública de turno, a través de una campaña publicitaria en los medios de comunicación, lo convencen para que este le otorgue un examen o una medalla al mérito, asi como a la institución que dirige, sin antiguamente investigar ni exigir un noticia convincente de los órganos de control del país, como lo es la Cámara de Cuentas de la República, la Contraloría Genérico, el Control Social, el Congreso Doméstico o de la Dirección Genérico de Ética Ministerial.
Algunos llegan más acullá y son más creativos. Gestionan en el foráneo del país, con algunas de las empresas que se dedican a entregar reconocimientos, placas, trofeos; que organizan eventos internacionales y a la entrega de los mismos a las instituciones públicas que lo solicitan, por supuestamente poseer tenido una buena dirección y un excelente desempeño ético, honrado y de transparencia.
La mayoría de las veces esas empresas no conocen a la institución pública que solicita dicho galardon, cómo ha sido su despacho y mucho menos, al funcionario que la dirige.
Cuando estos casos suceden, la institución que dice ser premiada o reconocida, gasta una enorme cantidad de moneda en la delegación que viaja a recibirlo y en una enorme campaña publicitaria porradio, televisión, periódicos y redes sociales, lo que constituye un acto de irresponsabilidad y de corrupción pública.
Lamentablemente, estas instituciones públicas, así como los funcionarios que Las dirigen, que supuestamente han sido reconocidas por un excelente desempeño ético y transparente, terminan siendo sometidos a la honestidad y acusados por el Tarea Conocido de enormes actos de corrupción administrativa, luego de una gran investigación periodística. Es aseverar, que con estos reconocimientos, lo que se procura es tratar de ocultar la podredumbre existente en la misma por todas las violaciones cometidas a los controles establecidos. Con lo menos que cumplen es con el Código de Ética Ministerial
Para muestra tenemos algunos ordenanza. El caso de Maxy Montilla y las Edes (Ede Sur, Ede Meta y Ede Este), cuyos directores fueron reconocidos en su momento, como modelos de dirección, no solo en nuestro país, sino igualmente en playas extranjeras. Asimismo, tenemos el caso del Seguro Doméstico de Vigor- SENASA y su director, el doctor, Santiago Nazim. Hay muchos casos más, pero por razones de espacio, lo dejaremos para una próxima tirada.







