
Jaime Aristy Escuder, economista I Fondo: Yohan Castillo
En 2025, la posesiones dominicana creció en torno al 2.1 %, un nivel inferior a la centro del crecimiento potencial de espacioso plazo, que se sitúa cerca del 5 %. Durante los ocho primaveras comprendidos entre 2012 y 2019, el producto interno bruto (PIB) alcanzó una variación anual promedio de un 5.5 %. En contraste, entre 2020 y 2025, el crecimiento promedio se redujo a un 3.2 % anual.
De acuerdo con Robert Solowpremio Nobel de Capital en 1987, el crecimiento del PIB se compone de tres aportaciones: la mano de obra, medida por las horas trabajadas; el renta físico, tanto sabido como privado; y la productividad total de los factores (PTF), que cuantifica la eficiencia con la que se combinan el renta y el trabajo para producir posesiones y servicios.
En la República Dominicana, diversos estudios indican que, a espacioso plazo, casi el 72 % del crecimiento de la posesiones se explica por la acumulación de renta y empleomientras que el resto, estimado en 1.5 puntos porcentuales, alega a la variación de la productividad. Sin retención, entre 2020 y 2025 se registró una significativa desaceleración de la producción, originada en gran parte por la caída de la PTF.
La expansión económica es esencial para compendiar la pobreza, preservar la sostenibilidad de la deuda pública y blindar la calificación crediticia. Si el incremento del PIB auténtico se coloca por debajo de la tasa de interés auténtico, la deuda pública como porcentaje del producto tiende a descolalr de modo sostenida y aumenta el aventura de incumplimiento. Cuanto más calmoso sea el crecimiento crematísticolongevo será el saldo de las finanzas públicas necesario para avalar la capacidad de suscripción de la deuda públicalo que implica cortaduras de gastos públicos -corrientes y de capital- y aumentos de la presión tributaria.
Para acelerar el ritmo de crecimiento crematísticoresulta indispensable adoptar políticas económicas consistentes con la acumulación de renta, la creación de puestos de trabajo y la perfeccionamiento de la eficiencia productiva.
En materia fiscal, se precisa compendiar el desembolso publico menos prioritario, como subsidios y transferencias generalizadas. Si se pretende blindar el saldo de las finanzas gubernamentales y crear espacio para la inversión públicacon miras a alcanzar el promedio anual de un 4.7 % del PIB registrado entre 1966 y 2020, urge compendiar la diversión tributariarecortar el endeudamiento del sector eléctrico -cercano al 1.4 % del PIB– y racionalizar las exenciones impositivas, mediante un examen costo-beneficio riguroso.
Un desembolso de renta equivalente al 2.4 % del PIBcomo el ejecutado entre 2020 y 2025, no es suficiente ni siquiera para poner en marcha un software adecuado de mantenimiento de infraestructuras. Junto a recapacitar que una inversión acertadamente diseñada y ejecutada con eficiencia, arroja un multiplicador de 1.6 (cociente entre la variación del PIB y el cambio del desembolso), lo que incrementa la tasa de retorno del renta, eleva la productividad y expande la actividad económica.
Asimismo, las autoridades deben adoptar medidas que estimulen la inversión privadatanto franquista como extranjera. La matanza del tributo del 10 % sobre los ingresos por intereses y la entrada independiente de impuestos de capitales depositados en el exógeno incentivaría la disponibilidad de fondos prestables. A esto se debe añadir una regulación bancaria que facilite la transformación del hucha en préstamos a los sectores productivos, incluidas las mipymes.
En el ámbito monetario, conviene retomar el esquema de metas de inflación basado en reglas claras y transparentes, cuyos instrumentos monetarios se utilicen de modo consistente con la formación de renta físico, el crecimiento crematístico y el atraque de las expectativas de inflación. En un entorno internacional incierto, se hace necesario aplicar una política caracterizada por medidas monetarias convencionales, no zigzagueantes y óptimas, capaces de minimizar las fuentes de volatilidad interna. Ese enfoque reduciría la incertidumbre que ha estado distorsionando la asignación de los medios productivos, al gestar oportunidades de arbitraje e incentivos que retrasan decisiones de inversión o consumo en calma de nuevos desembolsos de solvencia a tasas de interés subsidiadas.
En cuanto a la política cambiariael Fondo Monetario Internacional interpreta la inscripción volatilidad del tipo de cambio registrada desde marzo de 2020 como un estado de “longevo flexibilidad cambiaria en ruta con los fundamentos económicos.” La sinceridad, no obstante, es que un aumento de la volatilidad más de cuatro veces superior a la que existía entre 2012 y 2019 va más allá del concepto de flexibilidad de la tasa de cambio. Por ese motivo, es recomendable revisar la norma y la política monetariade modo que los movimientos cambiarios se produzcan en un entorno de longevo previsibilidad.
La aplicación de una reforma gremial resulta esencia para estimular la creación de empleo formal y productivo. Un mercado gremial flexibleque permita la movilidad de un trabajo a otro con el último costo posible, optimizaría la asignación de los medios humanos y aumentaría el desempeño gremial. A su vez, la reducción del costo de la formalidad estimularía la creación de empleos mejor remunerados, tanto para los trabajadores cualificados como para aquellos con último nivel educativo, lo que se traduciría en un incremento del PIB sostenido e inclusivo.
El aumento de la población instruida impulsaría el progreso tecnológico. Una educación de calidad, pegado con la formación técnica y universitaria vinculada a los sectores productivos (a través de programas de entrenamiento interiormente y fuera de las empresas) y el fortalecimiento de los servicios de sanidad preventiva orientados a compendiar el ausentismo gremial, incrementarían el aporte de la mano de obra a la expansión económica.
Finalmente, para potenciar la productividad total de los factores hay que adoptar medidas microeconómicas, respaldadas por un sistema contencioso accesible y eficaz que proteja la propiedad privada. La PTF sube cuando se reducen los costos de hacer negocios, con regulaciones simples y favorables al crecimiento e infraestructura complementaria de la inversión privada. Los gastos de obtener los permisos para proyectos de construcción e inversión deben reducirse al insignificante. Encima, un longevo naturaleza de competencia, en un entorno de estabilidad macroeconómica, promovería la asignación competente de los medios productivos y, en consecuencia, elevaría el bienestar de la población.
ZDigital no se hace responsable ni se identifica con las opiniones que sus colaboradores expresan a través de los trabajos y artículos publicados. Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción total o parcial de cualquier información gráfica, audiovisual o escrita por cualquier medio sin que se otorguen los créditos correspondientes a Z Digital como fuente.






