Nunca voy a entender porqué instituciones estatales en República Dominicana que por ley tienen que dar servicio a la población se desentienden de los reclamos y/o deposición comunitarias que afectan a sectores residenciales. Muy por el contrario de las atenciones que reciben los llamados barrios populares.
A través del tiempo y por la experiencia vivida en los últimos abriles, me he legado cuenta que cientos de residenciales pasan por serias vicisitudes oportuno a la dejadez de las autoridades que supuestamente están para inquirir soluciones.
Esa negatividad se la dicen a uno frente a frente cuando alguna comisión de articulación de vecinos acude a una de esas instancias, y mucho más en gestiones a nivel individual. La excusa que dan es que los residenciales tienen su origen con empresas constructoras, y que es a las que se debe protestar. Pero hay un tiempo tope para que la firma constructora se desentienda del plan delante los reclamos. Eso lo saben las autoridades del Estado.
El artículo 19 de la Ley 176-07, del Distrito Doméstico y los municipios, establece todo lo relativo a las competencias propias que debe profesar el cabildo frente a las deposición propias de las comunidades. Sin retención, para conseguir que a una comunidad en específico se le preste atención hay que agenciarse de algún político en las gloria, o un diputado o senador, o cualquiera que tenga disposición y agarre de mover contactos al más stop nivel.
Voy a poner de ejemplo lo que vivimos en carne propia quienes tenemos más de 25 abriles que habitamos el Residencial Carmen María, por la avenida República de Colombia, plan que tuvo a cargo de la Constructora Bisonó.
Distintas directivas de la articulación de vecinos de nuestro residencial han realizado gestiones delante el Concejo del Distrito Doméstico, los ministerios de Obras Públicas y de Medio Bullicio, Edesur, compañías telefónicas, entre otros, con tal de que resuelvan situaciones que nos afectan.
Esas situaciones tienen que ver con el pésimo servicio en la recogida de basura, el menoscabo progresivo de aceras y contenes, hoyos en distintas calles, poda y acondicionamiento de áreas verdes, cables ya sin uso que cuelgan cual hamacas gigantes entre postes del alumbrado sabido.
En cada uno de estos casos, las instituciones de servicios se muestran inexistentes para inquirir soluciones. Lo hemos comprobado y hemos sufrido eso con los desplantes y el “ningunismo” que nos han hecho en todas las oportunidades.
Cuando digo pésimo servicio de recogida de basura me refiero a que desde hace más de un año están enviando camiones compactadores que son un colador por debajo, o sea, que presentan roturas en la parte desestimación de su equipo compactador.
Esos camiones dejan escapar en nuestras calles la sanguaza o agua putrefacta con gusanos que deja la basura al compactar. Estando parados o en marcha, la situación es la misma.
Ya se podrán imaginar lo maloliente de esas inmundicias, el terrible hedor en las calles por donde pasan esos camiones, teniendo los residentes que arrojar cubetas de agua y desinfectantes para apaciguar el vaho.
Poco hay que hacer para terminar con esa vaina, que provoca desesperación y pone a los residentes a acontecer por malos momentos.
El Concejo del Distrito Doméstico nadie hace para corregir esa iniquidad, muy a pesar de que en el Residencial Carmen María la inmensa mayoría paga puntual por el servicio de recogida de basura, que dicho sea de paso ahora la entrada del camión de turno muchas veces tarda hasta una semana, cuando anteriormente pasaba interdiario (3 días a la semana).
Otro problema lo tenemos con la maleza que se ha agente del ámbito verde, y donde aún se mantiene un peligro disfrazado en la parte usada como sitio de esparcimiento por un derrumbe provocado por las fuertes lluvias de noviembre de 2024. Todas las gestiones encaminadas en instituciones públicas nunca tuvieron resultados satisfactorios, solo promesas que iban a resolver, y nadie.
Los cables en desuso que cuelgan hasta el cansancio hemos pedido a las telefónicas Claro, Altice para que pasen a recogerlos, pero solo escuchan y muestran sordera eterna.
Y con los pedidos de bacheos en nuestras calles deterioradas, ya hemos perdido la dinámica. Los barrios populosos tienen ese privilegio, muy a pesar de que la mayoría de quienes vivimos en residenciales pagamos impuestos, y cumplimos con nuestros compromisos de remunerar los servicios con puntualidad.







