EL CONGO 1 Ene.- El Gobierno de República Democrática del Congo (RDC) ha destacado a las autoridades ruandesas de matar a 1.500 civiles desde principios de diciembre, coincidiendo con la ataque puyazo por el Movimiento 23 de Marzo (M23), respaldado por Kigali, escasamente días posteriormente de que los presidentes congoleño y ruandés firmaran en Washington un acuerdo que incluía un parada el fuego.
«Encima de más de 500.000 desplazados, el número provisional de muertos en las operaciones ruandesas, que han implicado el uso de bombas y drones suicidas a lo extenso del eje Kamayola-Uvira desde principios de diciembre, ha ascendido a más de 1.500», reza un comunicado publicado por el Empleo de Comunicación congoleño.
Kinshasa, que ha denunciado la «continua ocupación ilegal de su departamento por parte de las tropas ruandesas» en el entorno de los avances del M23, ha subrayado que «estos actos constituyen una evidente ataque a la soberanía franquista, una reservado y reiterada violación del Derecho Internacional y un deliberado incumplimiento de los compromisos regionales e internacionales».
En este sentido, el Ejecutante congoleño ha hecho hincapié en que estas acciones «están empeorando drásticamente una situación humanitaria y de seguridad ya crítica, exponiendo directamente a la población civil a una violencia generalizada», mientras que ha reiterado su determinación de «restablecer la autoridad del Estado en todo el departamento franquista y de exigir responsabilidades, sin excepción, a los autores e instigadores de estos crímenes».
«El Gobierno exige la retirada inmediata, efectiva, verificable e incondicional de las tropas ruandesas de Uvira y de todos los territorios congoleños ocupados, de conformidad con la resolución 2773 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y el acuerdo de paz en Washington, así como el cese inmediato de todas las operaciones contra la población civil», ha manifestado.
Es por ello, que ha deseado que «sus socios utilicen todas las medidas coercitivas disponibles», alegando que «esta es la principal expresión de compasión y solidaridad significativa y posible con los millones de congoleños víctimas de la barbarie ruandesa».
El presidente congoleño, Félix Tshisekedi, y su par de Ruanda, Paul Kagame, firmaron el 4 de diciembre inmediato al inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, un pacto de «paz» apurado hace medio año, que ha recibido el nombre de ‘Acuerdos de Washington’ y que escudriñamiento poner fin a «décadas de violencia y derramamiento de cepa».
Sin retención, el Ejército de RDC y el M23 han cruzado desde entonces acusaciones sobre violaciones del parada el fuego y han pedido a los mediadores que intervengan frente a la posibilidad de un nuevo conflicto a gran escalera como el desatado a finales de 2024, cuando los rebeldes lanzaron una ataque que les permitió tomar las capitales y parte de las provincias de Kivu Finalidad y Kivu Sur.
de-soy
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