El autor es titulado en Diplomacia y Servicios Internacionales. Reside en Santo Domingo
Nuestro país se encuentra frente a un desequilibrio histórico en sus fuerzas armadas y Policía. Hay que destacar un intranquilizante «exceso de coroneles» y «generales» que supera ampliamente las plazas establecidas.
Podemos establecer, según fuentes, que hay más de 2,859 coroneles y tenientes coroneles, superando las cifras de 1,324 autorizadas en la Tabla de Ordenamiento y Equipo (TOE). Esto genera un problema gravísimo de mando y control.
Las guerras han poliedro un cambio de rumbo. El ejemplo más trascendente lo fue el caso venezolano y la operación marcial de los Estados Unidos. La República Bolivariana de Venezuela con sus más de 2000 generales fue una muestra de ineficiencia.
La situación de exceso de oficiales superiores no es desde ahora, ha persistido por más de 27 primaveras, ignorando las tablas de ordenamiento y equipos permitidas. La cantidad de altos oficiales excede lo permitido por la ley desde que finalizó el Gobierno de Balaguer.
En el Ejército y la Fuerza Aérea, el número de coroneles y tenientes coroneles sin funciones es indignante: miles de oficiales superiores sin funciones o en funciones para subalternos o alistados. Particularmente en la Fuerza Aérea de República Dominicana (FARD), más oneroso aún adecuado a que necesita personal más técnico y en funciones técnicas.

La FARD presenta una distorsión estructural, con miles de militares por encima de las plazas permitidas, excediendo en más de 6,700 el techo establecido, con un stop número de generales y coroneles sin funciones específicas.
Existen en la FARD, 15,529 militares ocupando 8,763 plazas, con un trascendente exceso en rangos superiores como coroneles (459 activos para 80 permitidos) y tenientes coroneles (559 activos para 67 permitidos).
El caso de los «generales sin tropa», sin funciones o con funciones no acordes al generalato es un «dolor de inicio». Para nadie es un secreto que hay una multitud de generales y coroneles que a menudo no desempeñan las funciones correspondientes a su nivel.
Los casos de coroneles dirigiendo brigadas y los generales en las casas o sin funciones es una muestra de descontrol. Las brigadas son para los generales ileso en casos transitorios. A pesar de este panorama y de la problemática, el Poder Ejecutor continúa emitiendo decretos «hasta más no poder».
La estructura y el escalafón castrense preocupa a la sociedad civil. Tenemos generales que dependen de los coroneles jefes de brigadas, y ellos sin tropas o dirigiendo unidades menores. Esto afecta la eficiencia y funcionalidad del stop mando marcial.
El exceso de oficiales es lo más parecido a un «cáncer» para la estructura organizacional y para el presupuesto franquista. La situación presenta retos para el presidente de la República y el stop mando marcial a definirse este 27 de febrero, aniversario peculiar de la Independencia. Los próceres desde su Manifiesto o principio establecieron límites en el stop mando marcial: ¡Qué Grandes!
jpm-am
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