República Dominicana tendría un impacto bajo de Estados Unidos insensibilizar aún más su política de deportaciones de indocumentados, ya que la mayoría de la diáspora quisqueyana no enfrenta los problemas de otras nacionales en materia de documentos.
Así lo consideró el dirigente del Área de Política Monetaria del Parcialidad Central, Joel González, durante su disertación en el Congreso Internacional de Finanzas y Auditoría (CIFA) y el Seminario Iberoamericano de Contadores y Auditores (Seletca), titulado “Del peligro a la resiliencia: estrategias esencia para la crecimiento financiera y la auditoría moderna”, organizado por la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA).
Destacó que, al observar el impacto de las remesas en la capital dominicana, que representan rodeando de un 8% del producto interno bruto (PIB), tendría un impacto insignificante situado entre 7.5% y 7.6%, dependiendo de la dureza de las medidas migratorias que se tomen.
Explica que hay países, como Nicaragua, que podría tener una reducción de más de diez puntos porcentuales, ya que en esas naciones centroamericanas las remesas alcanzan entre el 20% y 25% del PIB.
González subraya que las remesas son importantes para Centroamérica, pero para los países Sudamérica no son tan importantes. En el caso de El Salvador más de un 25% de su población vive en Estados Unidos, mientras que respecto al resto de los países centroamericanos la proporción está entre un 5% y 10%.
Respecto a República Dominicana, se han hecho mediciones de cuál sería el impacto de posibles medidas de deportaciones masivas que afecten la capacidad de la diáspora de remitir remesas. Sin incautación, destaca que lo que se ha demostrado es que la capital menos desvalido es la dominicana.
Esto se explica, dice, porque rodeando de un 90% de la diáspora dominicana está en un status migratorio regular o lícito, razón por la que no están sujetos a estas deportaciones masivas.







