El autor es periodista. Reside en Santo Domingo
POR JOSE MIGUEL CARRION
Por cómo están ocurriendo las cosas y nos comportamos como ciudadanos, hay un convencimiento casi generalizado de que República Dominicana está entrampada en un desorden total, sin posibilidades de salir del atolladero en el corto ni mediano plazos.
Desorden en el gobierno con funcionarios irresponsables, mentirosos e indolentes; desorden en el tránsito, en la educación, en el sistema de vitalidad; desorden en la prensa y el periodismo serio con tantos “comunicadores” pululando en las redes y los medios de comunicación; desorden en las iglesias con curas y pastores pederastas (hay varios cumpliendo condenas) y ahora destituidos por mala establecimiento de los fondos sagrados; desorden en nuestras fuerzas armadas y la Policía Doméstico con oficiales y ex oficiales presos y/o procesados por sus vínculos con el narcotráfico o el crimen de sus compañeras o ex compañeras.

Ni qué proponer con el desorden que afecta a la grupo dominicana, con hijos que no respetan a sus padres y madres, hermanos que no se respetan entre sí y una pubescencia que quiere vestir el mundo por delante, como decimos en buen dominicano.
Todavía hay desorden en la aplicación de las leyes, con unos encargados de hacerlas cumplir que se hacen de la panorama gorda; desorden en muchas oficinas públicas, donde se ejerce la política del pequeño esfuerzo. Todavía hay desorden en la aplicación de ecuanimidad con jueces venales que emiten sentencias cuestionables.
Es un panorama generalizado que nos afecta a todos como sociedad, con el perjuicio de que al parecer nuestras autoridades no reparan en la enorme deuda social acumulada en constante crecimiento.
Este desorden nos ha llevado a una molesto descomposición social que aunque nos afecta a todos al parecer nadie pone de su parte para exceder la situación.
FeminicidiosEs tan amenazador el desorden que según estadísticas, en 2024 en República Dominicana 73 mujeres murieron por la violencia machista, la mayoría víctimas de sus maridos o ex maridos militares o policías. Finalizando este 2025 la número supera las 70 mujeres asesinadas; vamos camino a exceder el número de mujeres asesinadas en 2024.
Con motivo de la fresco conmemoración del Día Internacional de la No violencia contra la Mujer, la CEPAL dio a conocer unas cifras escalofriantes: En el 2024, más de 4,000 mujeres murieron víctimas de sus parejas o ex parejas en Centroamérica y el Caribe.
En República Dominicana, el Observatorio Político Dominicano (OPD), Mecanismo de Descomposición de la Fundación General Democracia y Exposición, dio a conocer un estudio según el cual, militares y policías encabezan las listas de los hombres de cometen homicidios y asesinatos contra las mujeres. Un documento preocupante porque se supone que militares y policías son los encargados de velar por la seguridad ciudadana, incluyendo sus familiares.
Esto indica que la inseguridad y el desorden que afectan al país abarcan a toda la sociedad dominicana, que vive en un estado de ejercicio indefensión. Estos asesinatos de mujeres arrojaron que sólo en 2024, 77 hijos e hijas quedaron en estado de desamparo.
Esa radiografía de la violencia feminicida no dice sin incautación las consecuencias que se derivarán en el futuro de ese parada número de huérfanos y huérfanas en términos sociales ni su incidencia en el incremento de la delincuencia por la desliz de oportunidades.
Muchos hijos e hijas de las 706 mujeres asesinadas en República Dominicana entre 2016 y 2024 hoy son adultos, que a su vez ya son padres y madres. Les dio el gobierno seguimiento a esos hijos e hijas de huérfanos por la violencia feminicida para garantizarles oportunidades y para que a su vez formaran núcleos familiares positivos? Lo dudo, pues el Estado dominicano no cuenta con políticas sociales que garanticen la protección general ni el futuro de los ciudadanos.
La desliz de una política estatal efectiva de protección cerca de la infancia y la pubescencia desvalidas y la entrada proliferación de “ninis” son caldos de cultivo que contribuyen a la entrada incidencia de la delincuencia y asesinatos en nuestra sociedad, pues son centenares de miles, millones de ciudadanos que crecen sin una formación adecuada.
El futuro se presenta aterrador, pero rescatable. Sólo desliz voluntad política.
jpm-am
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