@abrilpenaabreu
Este país se ha convertido en una broma de muy mal estilo. Aquí se palabra —con altisonancia— de lucha contra la corrupción, contra la pobreza, contra el penuria y contra la delincuencia. Se anuncian “grandes cambios” mientras ni siquiera somos capaces de respaldar lo pequeño.
Un país donde las familias están rotas, donde los niños no están seguros en ningún espacio y donde la razón es una especulación, no es un Estado innovador: es un conuco con bombillos.
Hoy, una mamá clama por razón tras descubrir que dos menores fueron embarazadas por un adulto, para colmo casado. Y en pleno 2026, la respuesta del Tarea Divulgado es una vergüenza histórica: no había transporte para ir a apresarlo, no fue desliz de pruebas, No fue un infructifero procesal, es sencillamente desidia y defección institucional.
Mucha cháchara, mucha parafernalia, mucho celebrar el “avance”.
Pero la Policía sigue en la momento de piedra, la Fiscalía funciona a medias y el Estado continúa vendiendo sueños importados mientras nuestras hijas e hijos no tienen asegurado ni siquiera lo más simple: proceder su albor en paz. No hay discurso que tape esto.
No hay campaña que lo maquille. No hay crecimiento que lo excuse.
Cuando un país no puede proteger a sus niños, todo lo demás es mentira. Cerremos el telón. Apaguemos los reflectores. Y, si no vamos a cambiar nulo de verdad, votemos la clave.
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