SANTO DOMINGO.-Con el paso de los abriles la sociedad dominicana ha conquistado logros en aplicación de leyes y objetivos claros sobre los derechos de las personas con discapacidad, en virtud de la protección de los derechos humanos, sin distinción de ninguna índole.
Un ejemplo claro de ello es la Ley 43-23, que declara la habla de señas como habla natural para las personas sordas, cuyo objetivo fundamental es escudriñar su uso e inclusión, como mecanismo oficial de comunicación de las personas sordas en el país.
Para Rhina Santelises, directora de la Escuela de Idiomas de la Universidad APEC, aún se debe profundizar en los esfuerzos institucionales que garanticen una educación accesible y respetuosa de los derechos lingüísticos y culturales de la comunidad sorda, destacando que la habla de señas constituye su identidad filología y cultural, por lo que, conocerla y promoverla resulta esencial para impulsar acciones que favorezcan el crecimiento y incremento de esta comunidad.
Por otra parte, su gratitud efectivo es básico para avanzar en el cumplimiento de los Objetivos de Mejora Sostenible.
Hace desidia más
Asegura que hemos progresista, pues “la promulgación de la ley es un logro, un paso muy significativo, un avance legítimo concreto.
Pero, aún no se está cumpliendo a cabalidad. Es una ley relativamente nueva, con desafíos importantes, especialmente desde la perspectiva de responsabilidad social. Por ejemplo, la ley establece que el Estado apoyará actividades de investigación, enseñanza y difusión, integración de intérpretes y guías intérpretes.
Pero, para esto se requieren capital, capacitación y transporte”. La experta cree necesario fomentar el enseñanza de la habla de señas y habla escrita para un mejor incremento escolar y social. Explica que integrar a las personas con discapacidad auditiva en la sociedad conlleva el que sean tratadas en igualdad de condiciones, reconociendo sus derechos fundamentales.
“Esto implica hacer las adaptaciones necesarias en los diferentes sistemas. Por ejemplo, el comunicación adecuado a la educación conlleva que las instituciones formadoras tengamos el compromiso de certificar que los programas educativos incluyan acomodaciones en los programas de estudio que permita el incremento adecuado de las personas con discapacidad auditiva, tales como: evaluaciones diferentes, materiales accesibles, personal y docentes capacitados”, apunta.
¿Cómo integrarlos?
— En la sociedad
Dijo que existen múltiples acciones que favorecen su integración en la sociedad, como: campañas de concienciación; formación de profesionales de diferentes áreas, disponibilidad de intérpretes de habla de señas en espacios públicos y programas de empleo inclusivo.





