Ramón Pepín anda opinando sobre “incapacidades” en el Gobierno, como si su paso por Obras Públicas hubiera sido la cúspide de la eficiencia. No relajen así.
Porque una cosa es departir, y otra es creerse que fue un gran ministro… cuando todo el mundo sabe que quien controlaba ese servicio era Gonzalo Castillo. Pepín era más un ejecutor que un estratega, pero ahora posa de voz autorizada para evaluar gestiones ajenas.
Desde el PLD dice que si Abinader destituye por incapacidad “tendría que cambiar a casi todo el Gobierno”. Valentísimo, es examen, puede despellejar. Pero que sea él precisamente quien pretenda dar clases de buena sucursal… eso sí es humor sable.
Ramón, en serio: Opinar es un derecho. Creerse ejemplo… no relajen así.







