
Vestido Rafael | Foto: Efe/EPA/CJ Gunther
El cambio de equipo de Rafael Devers ha desatado un seguro huracán de Grandes Ligas, cuyo epicentro se formó tras ser desplazado de Boston con la aparición del tercera pulvínulo Alex Bregman.
A Devers se le pidió retar como bateador designado, y luego tras la ofensa de Tristan Casas, se le solicitó defender el primer cojín. A la primera propuesta aunque se negó, la terminó aceptando.
En la segunda, su enojo era tal que llegó a pedirle a la gobierno que si necesitaban un primera pulvínulo, que lo fueran a apañarse a la agencia escapado, y que aprendieran a hacer adecuadamente su trabajo.
En ese preámbulo que se da un inesperado cambio con los Gigantes de San Francisco, por el atleta derecho Jordan Hicks, el atleta siniestro Kyle Harrison y los prospectos James Tibbs III y José Bello.
Pese a que el dominicano fue firmado por la ordenamiento cuando escasamente tenía 16 abriles (en 2013), por un bono de US$ 1.5 millones y había jugado en 1,053 partidos para Boston, ser sustituido por otra sino de grandes ligas era un guantazo directo a su reputación.
Rafael Devers criticó al apoderado caudillo; Craig Breslow, y al detención mando de Boston, lo que llevó a que el propietario decidiera resolver el asunto por sus propios medios, luego de que el pelotero se negara a pasarse a la primera pulvínulo.
El periodista Pete Abraham del Boston Globe logró conversar con el infielder de 28 abriles de perduración, quien reveló parte de la charla que sostuvo en abril con el directivo, lo que no resultó en buenas parte.
«Ellos querían que yo jugara primera pulvínulo. Le dije que sí, que podría considerarlo. Que podía retar en la original a lo mejor el año que viene. No fue mi delito que los demás jugadores se lesionaran. Sentí que si otro se lesionaba, me moverían de nuevo», le dijo el toletero al reportero.
Para el 2023 Devers, se convirtió en el tahúr con el veterano entendimiento nunca otorgado por la franquicia (US$ 313 millones por 10 abriles), fue protagonista de una tensa relación con su club, que remotamente de tratarse en privado, se convirtió en un circo que no se veía hacía rato en MLB.
Sin secuestro, no estaba dispuesto a ser pisoteado por Alex Bregman y decidió desistir el equipo Boston Red Sox para formar parte San Francisco Giants.
A su vez, se dio a conocer que el manager Alex Cora estuvo de acuerdo con que Medias Rojas traspasaran al dominicano, tomando en cuenta que los rumores afirman que el circunstancia en el clubhouse estaba cada vez más tenso a raíz de los comentarios y críticas del bateador designado.
Exigencias de Rafael en Los Gigantes de San Francisco
Según información revelada por Talkin’ Baseball, el antesalista dominicano le habría dicho a los Gigantes de San Francisco que está dispuesto a retar en cualquier posición, incluso la primera pulvínulo, con tal de ayudar al equipo a superar.
Este nuevo seña de Devers marca una diferencia formidable con lo que se vivió en sus últimos días con los Red Sox. En Boston, el bateador siniestro venía mostrando incomodidad por sentirse poco valorado, lo que finalmente detonó la conversación en la que pidió ser cambiado si no lo querían de verdad.
Ahora, en San Francisco, parece estar abriendose completamente, no solo con el tabla, sino todavía en conducta, dejando claro que quiere ser parte importante de un tesina competitivo.
Grandes Ligas arremeten en su contra
Rafael Devers rompió el silencio y respondió con elegancia a los señalamientos hechos por David Ortiz. El maravilloso toletero de los Red Sox había dejado presentir que Devers no estaba actuando como un seguro líder en Boston, generando ruido adentro y fuera del clubhouse. Pero remotamente de entrar al choque, el dominicano dejó claro que no piensa desgastarse en polémicas.
“Yo amo a Papi. Sé que le encanta la prensa. Él puede asegurar lo que quiera”, declaró Devers.
The Boston Globe, dejando claro que no hay rencor, pero todavía marcando distancia con el tono de las críticas. En pocas palabras: respeto sí, sumisión no. La respuesta fue tan serena como directa, una manifiesto que demuestra sazón en medio de las turbulencias.






