El autor es titulado en Diplomacia y Servicios Internacionales. Reside en Santo Domingo
Uno de los temas que se ha vuelto popular escuchar entre sectores «duartistas» es la crimen de María Trinidad Sánchez. Por lo que es necesario en este mes de la Pueblo romper mitos o «mala maña» en la novelística sobre esta ejecución.
Lo primero, María Trinidad Sánchez no fue «Hermana Fundadora», ni perteneció al corro trinitario de Juan Pablo Duarte ni a las Comunas haitianas, mucho menos al Manifiesto del 16 de Enero. El pasado no es el presente, donde se ha conseguido la inclusión femenina de guisa considerable.
Debemos memorizar que Trinidad Sánchez no fue la que confeccionó con la ayuda de Concepción Bona la primera bandera dominicana. Es un tema que trataremos, ya que ellas lo hicieron en la haber, pero valientes mujeres de diferentes pueblos bordaron banderas colocadas en sus respectivos pueblos, incluso, El Seibo fue la primera provincia en declararse franco.
La revolucionaria febrerista, según Demorizi en «Documentos para la Historia…», en las páginas 39 y 40, establece que Trinidad Sánchez confió en un «mandón mayordomo» de Santana y que iba a averiguar la forma de convencer a Santana, para que permitiera el ingreso al país de Francisco del Rosario Sánchez, a lo que supuestamente Santana le expresó que no podía por la ademán de sus ministros.

Las acciones conspirativas, según expresa Santana a Bobadilla, «esto sería un atentado». El corro buscaba el crimen de Pedro Santana el día domingo. La tía del Gral. Sánchez se negó obstinadamente a confesar (es asegurar, a delatar) los principales conspiradores, siendo Manuel Jiménes uno de ellos. Fue ejecutada en el presente Cementerio de la Independencia.
Debemos romper el mito de que fue ejecutada el 27 de febrero, sino el 28 de febrero, esto según la orden de ejecución. La novelística de la época de ejecución inició con un discurso del principal responsable, Manuel Jiménes y se ha propagado de vivientes en vivientes.(Existe constancia documental en el Archivo Religioso de la Catedral (Tomo XI de las Muertesp. 166) que evidencia su ajusticiamiento).
La heroína no fue víctima del primer crimen político en la historia dominicana, sino, la primera muestra de igualdad jurídica. El discernimiento se llevó a punta un 25 de febrero de 1844. Sus abogados, Juan Nepomuceno Tejera y Félix María del Monte, eran antisantanistas del sector o partido de Pronóstico Báez y estuvieron de acuerdo con la Sentencia.
Los abogados Tejera y Del Monte, conscientes de la importancia, se dirigieron al Gral. Pedro Santana, solicitándole “la conmutación de la pena de crimen por la deportación perpetua”. Santana rechazó tal pedimento. Cuándo tiempo posteriormente ciudadanos le preguntaron a Santana, dijo, que él no mató a Trinidad, la mató la ley.
Los encargados de la ejecución fueron del sector trinitario. El representante de Santo Domingo era el Gral. de División José Joaquín Puello (duartista); el Gral. Felipe Alfau (miembro «trinitario») fue el Comandante de Armas y el magistrado presidente del Consejo de Refriega lo fue el coronel Juan Esteban Aybar (fue el representante de Duarte en la provincia de San Cristóbal).(Ver Demorizi, Pág. 40).
El sobrino de la heroína regresa al país por remisión y se integra al Gobierno de Pedro Santana, quien lo nombra fiscal y es considerado como el primer procurador fiscal…
jpm-am
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