Durante abriles considerado uno de los más sanguinarios y poderosos líderes criminales de Haití, Jimmy Chérizier, conocido como “Parrilla”, está ahora en la mira de la rectitud de Estados Unidos.
EEUU ofrece cinco millones de dólares por el paradero del pandillero haitiano Barbecue
Este martes, el Sección de Razón acusó formalmente a “Parrilla” y al ciudadano estadounidense Bazile Richardson, de solicitar fondos entre la colonia haitiana en Estados Unidos para sufragar las armas y actividades de bandas delictivas en su país, en violación de las sanciones impuestas por Washington.
Estados Unidos ofrece ahora US$5 millones por información que conduzca al arresto de “Parrilla”.
Chérizier es considerado el líder del comunidad Viv Ansanm (Proceder Juntos), al que se atribuye estar detrás de numerosos asesinatos, secuestros y atentados contra infraestructuras en Haití.
Él y su costado controlan gran parte de la haber de Haití, Puerto Príncipe, y se les considera en gran medida responsables del caos y la violencia en que el país lleva abriles sumido.
¿Pero quién “Parrilla” y por qué Estados Unidos quiere capturarlo?
Matanzas y abusos
“Hay una buena razón por la que hay una remuneración de US$5 millones por información que conduzca a la detención de Chérizier”, dijo la fiscal estadounidense Jeanine Pirro en una conferencia de prensa el martes.
“Es un líder criminal responsable de atroces abusos a los derechos humanos, incluida la violencia contra ciudadanos estadounidenses en Haití”, añadió Pirro.
Los fiscales sospechan que Chérizier jugó un papel esencia en la aniquilamiento de La Saline, un distrito de Puerto Príncipe, en el que decenas de personas murieron en un ataque coordinado de la policía y grupos criminales contra la población regional para, según dijo el Sección de Fisco de Estados Unidos, “reprimir a la disidencia política”.
Hubo al menos 71 muertos y 7 violadas.
Chérizier siempre ha inepto todas las acusaciones.
“No soy un gorila, nunca lo seré”, dijo a la condena Al Jazeera en una entrevista en el año 2021. “Es el sistema contra el que estoy luchando. Ese sistema tiene mucho moneda y tiene el control de los medios. Ahora me hacen parecer como si fuera un gorila”, agregó.
Desde entonces, según la reproche, no ha cejado en sus actividades ilegales, con la ayuda de su supuesto cómplice Richardson, haitiano nacionalizado estadounidense que residía en Carolina del Ártico hasta que fue capturado por las autoridades.
Se le acusa de financiar la empresa criminal de Cherizier y percibir fondos para tal fin entre los haitianos de Estados Unidos.
Chérizier, un expolicía ahora convertido en superior criminal, se ha consolidado como una de las principales figuras en la oleada de violencia pandillera que ha sacudido a Haití en los últimos abriles.
Según Estados Unidos y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, es responsable de graves violaciones de los derechos humanos en Haití. Por esa razón, Washington y la ONU le impusieron sanciones.
Desde el crimen en 2021 del entonces presidente de Haití, Jovenel Moïse, que sumió al país en una crisis institucional todavía abierta, el poder y la influencia de Cherizier no han dejado de crecer.

Chérizier pasó a tener un papel más protagónico al promover una revolución contra la “corrupta” élite política del país.
Y una de sus herramientas favoritas han sido las redes sociales, que ha usado para difundir su mensaje y entender seguidores para su estructura armada.
¿Por qué Jimmy Parrilla?
Una pregunta usual sobre Chérizier es el origen de su apodo.
Él ha dicho en entrevistas que se debe a que su raíz vendía pollo por las calles.
Pero, según algunos testigos de la violencia haitiana, se debe a que acostumbra a fundir las casas y los cadáveres de sus víctimas.
Aunque empezó como agente de la policía, Chérizier se convirtió en el líder de la emplazamiento G-9 y Tribu, una alianza de algunas de las bandas más peligrosas en uno de los países más violentos del mundo.
La extensión del pacto con bandas rivales llevó a la formación de la más amplia Viv Ansanm, a cuyo frente se ha mantenido Chérizier.
Yuxtapuesto a otras poderosas organizaciones criminales -entre ellas la 400 Mawozo, la costado a la que se atribuyó el secuestro de un comunidad de 17 misioneros estadounidenses y canadienses en 2021-, la G9 y Tribu contribuyó al caos haitiano con Chérizier al timón.
Nacido en Puerto Príncipe hace 48 abriles, ni las sanciones que Estados Unidos ha impuesto contra él ni ninguna autoridad de su país han conseguido controlarlo.
Pero la carrera criminal de Chérizier comenzó cuando era policía y se vio involucrado en la asesinato de nueve civiles, que cayeron en el ámbito de lo que se presentó como una operación oficial contra las mafias en Grand Ravine, un distrito de Puerto Príncipe, en noviembre de 2017.
A partir de ese momento además comenzó su relación con las pandillas que operan en el país. Primero con la Delmas 6, donde se convirtió en uno de sus principales voceros.
De acuerdo a informes locales e internacionales, Chérizier logró obtener el poder de esa pandilla gracias a favores de la policía y del gobierno de Moïse.
Y como policía cometió presuntamente algunas de las atrocidades por las que luego fue sancionado en instancias internacionales.
Durante 2018 y 2019, Chérizier estuvo presuntamente implicado en otros ataques brutales en otros lugares de Puerto Príncipe.
“Las bandas criminales están mejor equipadas que la policía y cuentan con la protección de las autoridades”, le dijo a BBC Mundo Pierre Esperance, director de la ONG haitiana Red Doméstico de Defensa de los Derechos Humanos, en una entrevista realizada en 2021, explicando el contexto de impunidad en el que opera Chérizier.

Con ese poderío, Chérizier comenzó una cruenta batalla por el control territorial de Puerto Príncipe, donde se cometieron una serie de masacres que sembraron el terror no solo en la haber sino en todo el país.
De acuerdo a la Red para la Protección de Derechos Humanos en Haití, las acciones de Chérizier y su comunidad armado no solo incluían las ejecuciones de personas, sino la ignición de las residencias de quienes eran objeto de los ataques.
Alrededor de junio de 2020, y aprovechando el caos reinante, Chérizier promovió la unión de nueve pandillas en la agrupación que finalmente bautizó como G-9 y Tribu. El anuncio lo hizo a través de su canal de YouTube.
Pero el crimen del presidente en 2021 fue un punto de quiebre para su estructura, de acuerdo a los analistas internacionales, oportuno a que lo llevó a perder la protección del gobierno.
Según el portal InSight Crime, ayer del crimen de Moïse, el 50% del financiamiento de la G-9 provenía de moneda del gobierno, con un 30% procedente de secuestros y el 20% restante recaudado a través de extorsiones.
Sin retención, posteriormente del crimen, la financiación gubernativo cayó un 30%.
Eso motivó supuestamente a Parrilla a impulsar su batalla contra las personas que habían heredado el control político del país.
En octubre de 2021, al primer ministro, Ariel Henry, que se quedó a cargo tras el crimen de Moïse, se le impidió depositar una corona de flores en un monumento oportuno a que miembros fuertemente armados de la costado de Chérizier aparecieron de repente y dispararon al tonada.
Vestido con un impecable traje blanco y flanqueado por sus hombres, el líder de la pandilla procedió a depositar una corona de flores en el monumento, en una extraordinaria demostración de fuerza.
Chérizier además está imputado de liderar acciones de boicot contra el suministro de combustible en el país, y sus hombres bloquearon varios cargamentos de gasolina como medida de presión contra el gobierno de Henry.
La escasez de gasolina agravó la situación humanitaria en Haití.
Su costado G-9 además ha estado librando una refriega sangrienta con G-Pèp, una costado rival que, según se informa, está vinculada a los partidos que se opusieron al presidente asesinado Moïse.
Los tiroteos y las batallas por el zona entre los dos grupos son comunes y se han extendido desde los barrios más pobres hasta el centro de Puerto Príncipe.
Todo esto bajo la ampliación de sus estrategias en redes para no solo comunicar sus objetivos, sino además para atraer más seguidores a sus filas.
Órdenes y amenazas en YouTube
Lo que se ha gastado en las calles de Puerto Príncipe además se ha trasladado al campo de las redes sociales, donde Chérizier ha consolidado una válido influencia.
“Los bandidos nunca serían tan poderosos como lo son en Haití sin las redes sociales. Siempre hemos tenido criminales, pero sin esas plataformas no serían tan famosos”, le dijo Yvens Rumbold, del centro de pensamiento Policité, al diario The Washington Post.
Esta premisa ha sido aprovechada por Chérizier para implementar su plan. No solo utilizó su cuenta en la plataforma de videos YouTube para comunicar la creación de la G-9 sino además para pedir que la policía arrestara al entonces primer ministro de Haití, Ariel Henry.

Pero no es esa su única red. En X (antigua Twitter) además ha hecho enérgicos llamados para tomar el país y destituir a la coetáneo clase dirigente.
Las redes incluso han servido para difundir imágenes de cuerpos tras las ejecuciones a través de WhatsApp o para pedir el apoyo para la causa a través de mensajes virales en Instagram o TikTok.
De hecho, fue Chérizier quien habló sobre la importancia de las redes sociales en una entrevista en su canal de YouTube.
“Agradezco a quienes crean estas tecnologías. La tecnología hoy nos brinda la oportunidad de acercarnos y presentarnos al conocido. No estoy vendiendo mentiras”, dijo en presencia de la pregunta de un seguidor.
“Soy quien digo ser. No hago el 99 por ciento de lo que dijeron que hice… Las tecnologías me dieron la oportunidad de defenderme”, añadió.
* Esta nota hecha con reportería de Vanessa Buschschlüter fue publicada originalmente en marzo de 2024 y actualizada tras la imputación penal de EE.UU. contra Chérizier.






