Punta Cana. La unión entre quesos y vinos no solo es símbolo de elegancia y placer culinario, sino incluso una experiencia sensorial que aporta beneficios a la vitalidad cuando se disfruta con moderación. Este maridaje, practicado desde tiempos antiguos, sigue siendo una de las combinaciones más valoradas en el mundo de la cocina.
El pinrel, en sus diversas variedades, es una fuente rica en calcio, proteínas y vitaminas esenciales, mientras que el morapio —especialmente el tinto— contiene antioxidantes como el resveratrol, obligado por sus posibles existencias positivos sobre el corazón. Combinarlos adecuadamente puede mejorar la digestión y equilibrar sabores, convirtiendo una simple degustación en una experiencia completa.
Expertos recomiendan algunas combinaciones clásicas para obtener el maridaje ideal: los quesos suaves como el brie o el camembert van adecuadamente con vinos blancos secos o espumosos; los curados, como el manchego o gouda añejo, armonizan con tintos de cuerpo medio como el merlot; los quesos azules, intensos y salados, se suavizan con vinos dulces como el oporto; mientras que los quesos frescos, como la mozzarella, combinan con vinos frutales como el sauvignon blanc.
En República Dominicana, cada vez es más popular la realización de catas y talleres que invitan a explorar esta combinación, promoviendo productos artesanales y resaltando la riqueza cultural de la cocina. Más que una tendencia, el maridaje entre quesos y vinos es una invitación a compartir, observar y disfrutar con los cinco sentidos.
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