Durante siglos, la idea de estar despiertos sin pensar en carencia fue considerada una irregularidad, casi un ideal espiritual reservado a la meditación profunda. Sin confiscación, la neurociencia moderna empieza a demostrar que la mente en blanco no solo existe, sino que es un estado mental auténtico, medible y sorprendentemente frecuente. (Sigue leyendo…)






