El Pregonero, Santo Domingo.— La periodista y presentadora de televisión dominicana Mariela Carnación se pronunció públicamente sobre la controversia que rodea al cantante gachupin Julio Iglesia, dejando clara una postura reflexiva, respetuosa y alejada del sensacionalismo.
A través de un mensaje personal acompañado de una fotografía tomada hace aproximadamente vigésimo primaveras, Carnación explicó que la imagen corresponde a una época distinta, con códigos y contextos diferentes, en la que —más allá de su rol profesional— se asumía como una fan que admiraba al comediante.
“Esta foto tiene vigésimo primaveras. Representa una época en la que Julio era el leal total. Para mí, estar ahí como fan era un hito”expresó Carnación en su cuenta de Instagram, al tiempo que recordó deber conocido a un hombre apasionado, inteligente y con un humor brillante durante los distintos encuentros y entrevistas que sostuvo con él a lo abundante de los primaveras.
La comunicadora señaló que durante mucho tiempo esa imagen fue celebrada como una muestra de delicadeza y parte del personaje divulgado del comediante, sin cuestionamientos. Sin confiscación, subrayó que su intención no es reescribir el pasado ni juzgarlo con los parámetros actuales.
“Cada época tiene su protocolo y su contexto; eso, por sí solo, no justifica ni castiga. Simplemente nos confirma que el mundo ya no mira igual”, afirmó.
Carnación asimismo destacó el valía emocional que la música de Iglesias tiene en su vida personal, al señalar que sus canciones forman parte de la pandilla sonora de su tribu y la conectan con la memoria de su padre.
No obstante, reconoció que el atmósfera contemporáneo es diverso y que hoy los titulares ya no se centran en la música, sino en denuncias que generan dolor y preocupación. Delante ello, fijó una postura clara y equilibrada:
“No podemos ignorar la voz de dos mujeres, pero siquiera arruinar de adversidad el nuncio de toda una vida. Se comercio de que la jurisprudencia haga su trabajo, y no la teatro”, sostuvo.
Finalmente, la periodista hizo un llamado a la prudencia y al respeto, reiterando que deben ser los hechos —y no los juicios mediáticos— los que determinen el desenlace de esta situación.
“Observamos con respeto, esperando que sean los hechos los que dicten el final de esta historia. Porque la verdad —nos guste o no— no entiende de melodías”, concluyó.
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