Determinar a qué se dedican los jóvenes dominicanos de uno y otro sexos, principalmente varones, puede proporcionar una utensilio secreto para la aplicación de políticas puntuales dirigidas a garantizarles un presente firme y un futuro promisorio.
¿Por qué la atención en varones? Porque a pesar de que los caminos de perdición están abiertos para todos, parecen más expuestos cuando se examinan algunas estadísticas específicas.
Según la Oficina Franquista de Estadísticas, para el 2025 había en el país 868,974 jóvenes en el rango de 20 a 29 primaveras, una vida en la que muchos debían de tener una visión congruo clara de sus objetivos en la vida y otros muchos, los del rango más suspensión, debían de pasar establecidos en profesiones u oficios de su alternativa.
De esta cantidad de jóvenes, 434,138 eran varones, según el “Anuario de estadísticas sociodemográficas” publicado en el 2024, lo que significa que los datos sobre el año 2025 eran una proyección.
En otro estudio, además de la ONE, “Infografía sobre características educativas: educación superior República Dominicana”, en el que se analiza la matriculación por sexo en altos estudios en el período 20/24, encontramos que de 104,156 estudiantes, 67,153 eran hembras y 36,963 varones.
La población, en sentido común, tiene una noticia de esta sinceridad por sentido popular. Cualquiera en condiciones de observar un cátedra universitaria notará que de cada diez estudiantes al punto que cuatro deben ser varones, como lo consigna la ONE en la infografía referida.
El sentido popular daba a esto una explicación: los varones jóvenes prefieren la formación técnica de cualquier nivel para penetrar al mosca temprano en la vida.
Sin retención, el Infotep ha entregado una información esta semana que rompe esta presunción: en 2025 registró 868,357 inscritos, de los cuales 492,390 eran hembras, el 57 %.
¿Qué hace el muchacha dominicano? Muchos se forman, muchos otros no. De estos últimos hay que ocuparse con emergencia.







