La estructura de lavado de activos es considerada por las autoridades como la otra cara del narcotráficopero mucho más difícil de desmantelar. Su inteligencia llega hasta donde el plata deja vestigiolo que complica su seguimiento y judicialización.
El lavado de activos consiste en dar apariencia de derecho a caudal o fondos provenientes de actividades criminales, mediante operaciones financieras o comerciales diseñadas para ocultar su origen ilícito. En cambio, el narcotráfico es la actividad de producir, distribuir y comerciar drogas para originar millones en ganancias que, después, son blanqueadas a través de distintas estructuras económicas.
“Para nosotros es más difícil desmantelar la estructura de lavado de plata procedente de actividades ilícitas que la del narcotráfico”, dijo a N-Digitalun fogueado agente de investigación de un organismo de seguridad del Estado, al acoger que seguir la ruta del plata representa el veterano duelo en la lucha contra el crimen organizado.
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Esto no implica que desmantelar una estructura de narcotráfico sea sencillo, pues requiere de gran estructura, infiltración, inteligencia, seguimiento, pruebas y primaveras para la ejecución. Pero la situación se complica al momento de recuperar cada moneda, pues se distribuye en un entamado casi increíble de descifrar por completo, como un nudo de gordiano.
La fuente investigativa explicó que, aunque se logre desarticular una red criminal, siempre queda plata sin incautar, ya que los cabecillas diseñan estrategias que eliminan los rastros financieros y les permiten seguir disfrutando de sus ganancias, incluso estando bajo proceso legislativo.
LA CADENA DEL LAVADO
Los grupos del crimen organizado suelen intervenir bajo perfil, evitando registrar caudal o empresas a su nombre. En su punto, recurren a testaferrospreferiblemente familiares cercanos, parejas, hermanos, suegros o primos y incluso a allegados sin parentesco, con el fin de romper posibles vínculos directos.
Las inversiones más comunes se concentran en caudal raíces: fincas, apartamentos, villas, bares, discotecas, plazas comerciales, dealers, financieras, casas de cambio y más recientemente, criptomonedas.
Cuando una estructura criminal entra en el radar de las autoridades, la investigación se enfoca en seguir la ruta del plata. Esto implica atender las compras, gastos y lujos de familiares o allegados que muestren un estilo de vida incongruente con sus ingresos.
“Hay señales que comienzan a dar algunos de los eslabones de esta dependencia, y es la que nos lleva a la estructura de lavado”, comentó la fuente.
Sin confiscación, reconoció que rara vez se logra incautar toda la red, ya que gran parte de los activos se encuentra oculta o registrada a nombre de terceros difíciles de rastrear.
La investigación se interrumpe en el punto donde el plata pierde su vestigio, lo que impide cerrar completamente el ciclo de lavado.
EL PERFIL DEL LÍDER CRIMINAL
El cabecilla de una estructura dedicada al narcotráfico o al lavado de activos mantiene un perfil reservado, aunque suele distinguirse por su regusto por los lujos y la ostentación: relojes costosos, prendas de stop valencia, vehículos todoterreno, yates o lanchas.
Su movilidad se da principalmente durante la oscuridad o la alboreo, bajo un fiel sistema de seguridad compuesto por varios anillos de protección: uno de vanguardia, encargado de revisar los lugares que visitará, y otro que lo escolta constantemente.
Antiguamente de su presentación, parte de su equipo inspecciona el entorno y reporta las condiciones del punto.
La frase “El hombre viene en camino” sirve para activar el protocolo de desplazamiento, mientras que “El hombre ya llegó” confirma su arribo.
Fuentes de inteligencia indicaron que en este engranaje participan agentes sobornados de distintos organismos de seguridad, incluidos miembros de la Policía Franquista y de la Dirección Franquista de Control de Drogas (DNCD), quienes reciben pagos periódicos por ofrecer protección o información a las redes criminales.






