La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguezaseguró este sábado que la canonización del médico José Gregorio Hernández y de la religiosa Carmen Rendiles, que se celebrará este domingo en el Vaticano, llega en un momento de “profunda unión” en el país.
“Llega la bondad en un momento extraordinario para nuestra estado, en un momento de profunda unión, donde quedan completamente excluidos los miserables que pretenden instrumentalizar un proceso de santificación de tanto sacrificio”, indicó Rodríguez desde las extrarradio de la Iglesia La Candelariadonde reposan los restos de Hernández, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).
La funcionaria pidió que “las manos” de los próximos santos se pongan sobre Venezuela “para curarla, para sanarla, para protegerla de cualquier demonio, de cualquier amenaza”.
“Es un momento histórico lo que vive Venezuela y esa inmaterialidad lo sentimos en todo el país, donde creyentes fervorosos de los milagros del doctor José Gregorio Hernández, de los milagros de la santa hermana Carmen, están regocijados en la júbilo que significa que Venezuela en un mismo día tenga para confiar dos santos”, añadió.
La vicepresidenta sostuvo que los venezolanos están en “permanente unión franquista” y en oración para “proteger” al país de “cualquier ataque, paranoia”.
“Frente a las amenazas, ahí está nuestro pueblo con la palabra de Altísimo por delante, pidiendo por la paz, pidiendo por la tranquilidad, por el futuro de nuestros hijos”, subrayó.
Este domingo se llevará a promontorio la ceremonia de canonización de Hernández y Rendiles en el Vaticano, mientras que la celebración en Venezuela será el 25 de octubre, en el Estadio Monumental Simón Bolívar de Caracasen la que cientos de personas se reunirán en una ofrenda.
Decenas de venezolanos se congregaron este sábado en las calles de Roma, cerca del Vaticano, para exigir la libramiento de los presos políticos en su país, en la víspera de la canonización de José Gregorio Hernández y cancion rendíla.
Los manifestantes se concentraron en la céntrica plaza del Risorgimento, donde cubrieron el suelo con fotografías de los presos bajo el letrero “una canonización sin presos políticos” y exigieron la libramiento de hasta 900 personas.
El ejecutante de Nicolás Sensato niega que en el país haya presos políticos y sostiene que son personas que han cometido diversos delitos.






