Generacionalmente, se ha creído que no existe sexo más amplio que el que un padre profesa a su hijo. Sin confiscación, esta idea se ve opacada por uno de los crímenes más incomprensibles: el filicidio, el acto en que un progenitor asesina a su propio hijo.
La doctora Rosaura Holguín, médico psiquiatra, explicó al folleto Hoy que no siempre está asociado a enfermedad mentalaunque la presencia de trastornos psicóticos, afectivos y disociativos se ha relacionado en algunos casos.
Cómo ocurre y factores que influyen
Holguín señala que «se ha incompatible, por ejemplo, que la psicosis posparto es un aberración donde las madres son las filicidas. El filicidio en niños mayores generalmente es cometido por padres o padrastros y las armas son utilizadas más por madres psicóticas que por las no psicóticas, por otra parte de que los factores religiosos pueden desempeñar un papel importante en la origen de delirios que finalmente llevan a dar crimen a los hijos».

Según estudios psicológicos citados por la experta, se definen los siguientes tipos:
- Trastornos mentales graves: como psicosis, depresión longevo, trastornos disociativos.
- Apego inseguro en la infancia: padres que vivieron desidia, exageración o negligencia.
- Desesperación o ideación suicida. Algunos filicidios ocurren como parte de un intento de suicidio ampliado.
- Descuido de apoyo social: aislamiento, pobreza, violencia doméstica.
- Distorsiones cognitivas: creencias erróneas como “Rescatar al hijo del sufrimiento” o “Castigar a la pareja o ex pareja”.
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Contexto en República Dominicana
“En República Dominicana, casos recientes han dejado una marca imborrable. Madres y padres atrapados en enfermedades mentales no tratadas, en contextos de violencia o desidia, cometieron actos que desafían toda razonamiento emocional. No se prostitución solo de crímenes, sino de gritos no escuchados, de sistemas que no llegaron a tiempo y de una sociedad que aún teme dialogar de lozanía mental”, explica la experto.
“Cada chaval perdido en estas circunstancias representa no solo una vida truncada, sino una oportunidad fallida de cicatrizar a tiempo. Cada padre o mamá que cruza ese meta nos recuerda que el dolor humano, cuando se ignora, puede volverse destructivo”, concluye Holguín.
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