Productividad. Rendimiento. Eficiencia. Son las tres claves que parecen dominar las prioridades del mundo coetáneo, como si cada minuto del día tuviera que estar relacionado con la consecución de los resultados. Sin requisa, hay una revolución que ha surgido como respuesta: el “putteando“.
De acuerdo con el diccionario Merriam-Websterel término “putter” podría traducirse como “moverse o desempeñarse sin rumbo o con inactividad” y “trabajar al azar”. Así, y según explica el psicólogo David Zorel y Tiktok, consisten y “hacer pequeñas tareas cotidianas, sin prisas y de forma relajada”.
Porque, irónicamente, las redes socialesa menudo señaladas por fomentar la civilización de la sobre productividad obsesiva, están siendo todavía una de las principales fuentes de expansión del “putteando“, que surge como una tendencia con la que hacer frente al agotamiento y a la presión por la gobierno del tiempo.
Por eso, en plataformas como tiktok mi Instagram“hashtags” como “#putteando“, “#vida lenta” (existir despacio) o “#domesticharm”, muestran vídeos donde millones de personas realizan tareas sencillas como bordar, ordenar libros, regar las plantas o restaurar un mueble antiguo; normalmente acompañados de música relajante y pausada.
Pero, aunque pueda parecer un aberración digitaleste concepto no es nuevo:
“Al final es lo mismo que hacían nuestros padres o abuelos cuando cuidaban la casa, el parking o el huerta, sin pretensiones“, explica Efe. nataliauna “millennial” que estaba “cansada de sentirme culpable por no producir a cualquier hora del día” hasta que se topó con el concepto.
La interpretación más coetáneo de este aberración encuentra su origen en la Pandemia de COVID-19 y la cuarentena:
“Muchos sobrellevaron sus momentos más difíciles con actividades saludables como cocinar, descifrar y hacer plantación“, afirmó Margarita Swarbrickdirectora asociada del Centro de Estudios sobre el Consumo de Bebida y Sustancias, a raíz de un estudio para Lozanía de Rutgers.
nataliaa su vez, lo confirma con su experiencia:
“creo que fuimos muchos los que, al estar encerrados, empezamos a ocuparnos de tareas como la interiorismo o la plantación…Y al retornar a la ´normalidad´ poco había cambiado. Al menos yo no afrontaba igual la presión diaria por la hiperproductividad y echaba de menos el tiempo desocupado”.
Detener más para producir mejor

Porque el estrésespecialmente el sindical, es una de las claves de que movimientos como el “putteando” tengan una acogida creciente. Por ejemplo, según un documentación de Gallup, el 44% de los empleados a nivel entero afirmaron probar una gran cantidad de estrés en el día a día.
En contraposición a esto, un estudio de Informes Científicos desveló que las personas que desconectaban dejando a su mente vagando durante períodos de resolución creativa mostraban un aumento posterior en su rendimiento.
A su vez, si aceptablemente la Asociación Chaqueta de Psicología (APA) ha señalado que el estrés puede ser una motivación para el rendimiento, todavía han afirmado que el exceso de este puede conllevar “problemas de salubridad física y mental”, según Newsweek.
En ese sentido, el “putteando“, es opinar, realizar actividades cotidianas de forma relajada, ofrece una serie de beneficios que, según Activos Humanosno se limitan solamente a la reducción del estréssino que fomentan la creatividad y la atención. Y es que, irónicamente, “no obsesionarse con la productividad puede hacernos productivos”, señala natalia.
A veces, la secreto puede “no estar necesariamente alineada con el control efectivo”, tal y como explica Stacey Bedwellpsicóloga del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del colegio del rey de Londres a la BBC, sino que “sintamos que tenemos el control”.
Atención mejor que tiempo

Pero, si hay tantas evidencias de que tomarnos las cosas con calma puede ser filántropo, ¿qué nos lo impide? natalia dice que “la delito“, y lo argumenta:
“vivimos pensando que todo lo que hacemos ha de ser productivo, y la idea de ´perder el tiempo´ nos llena de ansiedad… O al menos es lo que a mí me pasaba y lo que intento cambiar”.
En la misma columna, expertos como el doctor Adam Grantpsicólogo organizacional, señalan que “ser prolífico no se tráfico de gobernar el tiempo”, tal y como explica en el Hora de Nueva York.
Y es que “el día tiene un número acotado de horas, y enfocarnos en la gobierno del tiempo nos hace más conscientes de cuántas desperdiciamos”.
Grant propone centrarse mejor en “la gobierno de la atención“, que él define como “el arte de concentrarse en hacer las cosas por las razones correctas, en los lugares correctos y en los momentos correctos”.
Porque, a veces “nuestros problemas de productividad no se deben a una desliz de eficienciasino a una desliz de motivación“.
Algunas ideas para iniciarse en el arte del “putteando” incluyen, según natalia“pintar una hormazaorganizar un solo cajón, quitar las malas hierbas, coser alguna frazada, barrer las ventanas de una sola habitación o regar las plantas”. La secreto está en la intención:
“No hay que hacer las cosas para tacharlas de una directorio, sino para disfrutar del proceso de hacerlas”.
Así, en la era de la hiperproductividad agotadora, actos como “no hacer ausencia productivo” podrían ser, paradójicamente, la secreto de la productividad en investigación de nuestra propia salubridad mental. Como dirían nuestros abuelos: “hay que tomarse las cosas con calma”.








