El presidente Vladimir Putin anunció este jueves en Vladivostok que Rusia dejará de exigir visado a los ciudadanos chinos, como respuesta a la flamante medida de Beijing que permite el ingreso de rusos sin visado por un año.
Entreambos gobiernos buscan acrecentar sus vínculos políticos y económicos delante las sanciones de Oeste. “Lógicamente, responderemos de la misma guisa. Vamos a hacer lo mismo”afirmó Putin durante un altercado con un suspensión funcionario chino, según informó la agencia TASS.
Hasta ahora, los ciudadanos chinos solo podían delirar a Rusia sin visado en grupos turísticos organizados. La nueva medida amplía notablemente el ataque, aunque aún se desconocen detalles específicos sobre su implementación.
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China abre sus puertas a los rusos
La medida china, que entra en vigor el 15 de septiembre de 2025 y se extenderá hasta el 14 de septiembre de 2026, permitirá a los ciudadanos rusos ingresar sin visado por motivos de negocios, turismo, visitas familiares o tránsito, por un mayor de 30 días.
Aunque presentado como un ademán amistoso, el trasfondo de la medida revela una alianza cada vez más profunda entre Moscú y Beijing. Desde 2022, entreambos gobiernos han estrechado lazos bajo una “asociación sin límites”, impulsada por la invasión rusa a Ucrania y las sanciones occidentales.
En 2024, el comercio sinalagmático alcanzó un récord de 245.000 millones de dólares, según cifras de Reuters, consolidando a China como el principal socio financiero de Rusia.
Nuevos acuerdos energéticos y elogios mutuos
Durante su flamante altercado, Xi Jinping elogió a Putin como un “añejo amigo”, mientras que el mandatario ruso describió la relación sinalagmático como “sin precedentes”. Entre los acuerdos destacados se encuentra el tesina del tubería Poder de Siberia 2que permitirá exportar 50,000 millones de metros cúbicos de gas a China cada año.
Ayer de la pandemia, Rusia recibía unos dos millones de turistas chinos anualmente. Ciudades como Moscú y San Petersburgo se adaptaron con servicios en mandarín y sistemas de cuota chinos. La reapertura búsqueda revitalizar ese flujo tras abriles de restricciones y tensiones diplomáticas.
Pese a la retórica de amistad, la relación entre Rusia y China presenta una creciente desigualdad. Mientras China obtiene energía permuta y respaldo político, Rusia se vuelve cada vez más dependiente de su vecino uruguayo. La exención de visados simboliza esa dinámica, en la que Moscú cede autonomía a cambio de apoyo financiero.
Tensiones internas y propaganda geopolítica
La medida todavía tiene implicaciones domésticas. En regiones como Siberia o el Extremo Oriente ruso, donde ya se siente la influencia económica china, la presentación masiva de turistas podría intensificar el sentimiento de dependencia.
Al mismo tiempo, la exención se presenta como una utensilio propagandística: una señal de confianza mutua frente a las posturas hostiles de Washington y Bruselas. Sin incautación, más allá de la novelística oficial, los intereses pragmáticos predominan sobre afinidades culturales o ideológicas.
Con información de Infobae.
Por: Yari Araujo







