Punta Cana. Estados Unidos se encamina en torno a un nuevo candado parcial del gobierno en medio de un robusto enfrentamiento político entre republicanos y demócratas. La tensión aumentó tras las críticas cruzadas por los asesinatos de manifestantes a manos de agentes federales y el endurecimiento de la política migratoria impulsada por la Casa Blanca.
El conflicto se hizo visible en el Capitolio, en Washington, donde la Policía del Congreso detuvo a varios manifestantes, entre ellos miembros del colectivo religioso Fe en Bono. Los activistas realizaban una víspera de oración para protestar contra la financiación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y del Unidad de Seguridad Franquista (DHS), mientras el Congreso debatía a contrarreloj para evitar la paralización de la compañía federal.
El candado parecía casi obligatorio luego de que senadores demócratas bloquearan una votación secreto para aprobar un paquete presupuestario que financia a más de tres cuartas partes del gobierno federal. Los demócratas acusan al presidente Donald Trump de aplicar una política migratoria extrema, especialmente tras el homicidio nuevo de dos manifestantes.
El paquete bloqueado incluye seis proyectos de ley. Si no se alcanza un acuerdo, el candado parcial entraría en vigor tras la medianoche del sábado. Aunque se prevé una nueva votación en el Senado, esta no evitaría el paro inmediato, ya que la Cámara de Representantes no retomará sus sesiones hasta el lunes y ambas cámaras deben aprobar textos idénticos.
De concretarse, sería el segundo candado oficial desde el regreso de Trump a la presidencia hace un año, aunque se retraso que sea breve y restringido al fin de semana, a diferencia del candado de 43 días registrado el verano pasado.
Los demócratas han reiterado que no apoyarán el plan de gastos sin revisar los fondos destinados al DHS, en exclusivo al ICE, para imponer mayores controles y restricciones a sus operaciones.
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