Punta Cana, RD. Con la arribada del Año Nuevo, muchas personas sienten la falta de hacer un comprobación de lo vivido.
Desde el punto de panorámica psicológico, los propósitos de Año Nuevo surgen como una especie de “inventario personal”, en el que se revisan las metas que se plantearon al inicio del año susodicho, cuáles se lograron y cuáles quedaron pendientes.
Este control puede ser positivo siempre que se realice con sinceridad y autocrítica. El psicólogo y pastor Eddy Alvarez, señala que es importante escudriñar aquellas metas que no se alcanzaron por negligencia o procrastinación, es sostener, por desidia de movimiento o por postergar decisiones importantes.
Todavía es secreto identificar en qué momento no se establecieron las prioridades en el orden correcto. Solo así es posible hacer los ajustes necesarios y evitar repetir los mismos errores.
Sin incautación, cuando este examen se hace desde la falta o la comparación excesiva, puede convertirse en una fuente de presión emocional. Para muchas personas, el inicio del año viene acompañado de una presión por cambiar o mejorar.
Este sentimiento suele estar relacionado con el temor a salir del “status quo”, es sostener, de la zona de comodidad. Los nuevos desafíos que implican las metas propuestas se convierten en obstáculos difíciles de enemistar, independen económicamente de sus padres.
Esta situación puede difundir frustración, inseguridad y una sensación constante de no estar “a la prestigio”.
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