Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
La guerrilla de Israel y Estados Unidos contra Irán, tras casi medio siglo de ataques de los ayatolas matando a miles de israelíes y estadounidenses, ha provocado un enorme incremento de los precios del petróleo. Esto mantiene extremadamente crispados a los mercados y bolsas de todo el mundo.
En noticieros y prensa extranjera, los expertos y augures manifiestan gran reserva al analizar qué puede ocurrir en los próximos días y semanas. Aunque el presidente Trump diga que ya ganó, ni siquiera Netanyahu luce estar de acuerdo con esa prematura manifiesto victoriosa.
En este contexto, los periódicos locales traen una entusiasta manifiesto del ministro de industria y Comercio, Yayo Sanz Lovatón, tratando de resistir tranquilidad a los dominicanos al estabilizar –con cara de atleta de póker— que el país puede carear cualquier impacto pesimista del conflicto en Medio Oriente. Dice Yayo que hay estabilidad y seguridad en la esclavitud de suministro de hidrocarburos. Sí, no hay dudas en cuanto que seguirá abastecido nuestro mercado.
La cuestión es, tal como apuntó el verde y exitoso funcionario, que es casi ficticio retener hasta cuándo se mantendrán los aumentos de precio, que felizmente bajaron de hasta US$120 por barril el lunes a en torno a de US$90 este miércoles. Pese a que el Gobierno pudo sortear dificultades logísticas cuando la pandemia o el inicio de la guerrilla de Rusia contra Ucrania, ninguna crisis es similar a la susodicho.
A las presiones del precio del petróleo que importamos se suman las alzas del transporte de carga y pasajeros, lesivas a nuestro comercio y turismo.
Y los subsidios a las EDE. Quizás en vez de procurar calma con declaraciones, las autoridades deberían ofrecer alguna idea mejor fundada en planes de contingencia que permitan compartir la esperanza del entusiasta Yayo. (Mientras tanto: entregarse en manos en doña Tatica).
La publicación Previsión apareció primero en El Día.






