Por: Héctor Gerardo
Ahora que estamos siendo invadido por el algay viendo que el pasado 9 de junio de este año el presidente Luis Abinader reiteró delante líderes mundiales su llamado a que la Asamblea Común de las Naciones Unidas reconozca y atienda, con carácter de necesidad, la proliferación del alga en el Caribe, calificándolo como una crisis ambiental, económica y sanitaria que requiere una respuesta completo y coordinada”.
Me permito sugerirle a las autoridades buscarle un bajadero a este “problema” que de al traste con las dificultades que estos desprendimientos de algas que nos están causando, problemas en nuestras costas y playas, yconvertirlo en una gran oportunidad para desarrollar una gran industria que no puede beneficiar ampliamente. Sobre todo, porque los dominicanos siempre hemos sido resilientes, siempre hemos sabido sacar de debajo delante grandes desafíos.
Es por ello que me permito sugerirle al presidente designar una comisión encabezada por Consejo de Investigaciones Científicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, el INTEC y otras instituciones para convertir el problema en una alternativa.
El alga es un subproducto del mar, por consiguiente debemos aprovecharlo acometiendo acciones positivas a fin mitigar los género negativos en las costas y transformarlo en un medio útil, a través del conocimiento estudiado.
México ya está en ese proceso de industrializar el alga, con dos empresas con permisos para procesar esta macroalga, y otras en exposición, buscando convertirlo en fertilizantes, composta, materiales de construcción como paneles de yeso y biogás, mientras se investiga su uso en la industria textil y de alimentos.
Esta comisión, aceptablemente podría realizar algún tipo de contacto con los investigadores mexicanos y traer esas experiencias a la Republica Dominicana y transfigurar, repito, esa pasión en una gran fortaleza para nuestra posesiones.
Encima, el alga es un alga rica en nutrientes, polisacáridos, ácidos grasos y aminoácidos, entre otros, que puede utilizarse para crear productos alimenticios y farmacéuticos, biocombustibles y fertilizantes. La iniciativa Alga Integral, por ejemplo, ha identificado compuestos químicos del alga que funcionan como sustitutos a ingredientes y componentes utilizados en los sectores de la agricultura, la apoteca y la construcción.






