Tras 250 abriles de historia como nación independiente, 47 presidencias y 45 gobernantes, todos hombres, por primera vez una mujer latina emerge no solo tratando de satisfacer el hueco de liderazgo en el Partido Demócrata, sino todavía por aparecer a dirigir la Casa Blanca: Alexandria Ocasio-Cortez (AOC).
Encuestas como The Argument/Verasight, ubican a la boricua en una potencial batalla por la máxima posición público, frente al eventual candidato republicano; J.D. Vance.
Según mediciones, la representante demócrata por Nueva York lidera los votantes negros con un 79% del apoyo y entre los hispanos ha pillado un 64%.
En saco al productos de los encuestados, el 56 % de las mujeres votaría por Ocasio Cortez.
Incluso, una guarismo significativa de los que lo hicieron por el Partido Republicano en las pasadas elecciones del 2024, lo haría por ella, de esta postularse para el 2028.
Según otra indagación de Yale, Ocasio-Cortez triunfaría entre los votantes jóvenes demócratas en las primarias presidenciales.
Conocida por su discurso abiertamente socialista, su respaldo al Nuevo acuerdo ecológico y sus constantes críticas a la clase empresarial y a las políticas de seguridad, Cortez ha procurado el respaldo de los sectores más jóvenes y progresistas del partido.
Su influencia contrasta con la herido aprobación de la contemporáneo de otros líderes tradicionales.
Ocasio Cortez y J.D. Vance son de los nombres más sonados como potenciales candidatos a la presidencia de EE.UU. en las próximas elecciones generales.
Esto se debe a la creciente influencia y avance que han tenido internamente de las filas de sus respectivos partidos.
Entre los demócratas, figuras como Harris y el exsecretario del Sección de Transporte Pete Buttigieg todavía son mencionados como posibles candidatos presidenciales. Otro nombre que se baraja es el del representante de California, Gavin Newsom.
En el caso Republicano, el contemporáneo secretario del Sección de Estado, Situación Rubio, todavía es considerado.
En medio de este círculo volátil, AOC se posiciona como la figura prominente de un partido que, entre la nostalgia por Sanders y la marcha de una sólida alternativa presidencial, parece rodar cada vez más en dirección a la izquierda.






