La posibilidad de que el expríncipe Andrés rinda confesión frente a investigadores estadounidenses volvió a tomar fuerza, luego de que el primer ministro inglés, Keir Starmerafirmara que cualquier persona con información relevante debe colaborar con las autoridades, sin importar su status.
Aunque evitó mencionar directamente al hermano último del rey Carlos III, Starmer respondió a la prensa que lo acompaña a la cumbre del G20 en Johannesburgo que su postura siempre ha sido clara: “quien tenga datos que ayuden a esclarecer hechos sensibles, debe aportar su refrendo”.
El comentario llega en un momento en que crece la impaciencia en Estados Unidos. Miembros del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes han solicitado una “entrevista transcrita” con Andrés, ahora identificado oficialmente como Andrew Mountbatten-Windsor, para esclarecer su conocida cercanía con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein. Hasta ahora, el exroyal ha hecho caso omiso a la petición.
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La presión política se intensificó incluso desde el Capitolio. Los congresistas demócratas Roberto García (California) y Suhas Subramaniam (Virginia) acusaron a Andrés de “seguir evitando” preguntas esenciales en una investigación que continúa generando polémica internacional. El mes pasado, el expríncipe perdió sus títulos y honores reales, en un intento de la casa auténtico británica por distanciarse del escándalo.








