El presidente de la Suprema Corte de Probidad, Luis Henry Molina, exhortó a los jueces tomar decisiones correctas, en almohadilla a la ley, sin coger presiones de opinión pública o de intereses particulares.
Molina fue categórica en su recomendación a los magistrados de no permitir que ausencia, ni nadie interfiera en su intocable deber y que la única observancia es con la leyteniendo como caudillo la Constitución y el único compromiso es con la dignidad del pueblo dominicano.
“Llegarán días difíciles. Llegarán momentos en que la valor correcta será la más criticada; momentos en que la presión, la opinión pública o los intereses de la coyuntura intentarán doblar su criterio o ponerles una inscripción”, afirmó, a encabezar el acto de designación de e ingreso de jueces a la carrera jurídico.
Los pronunciamientos del magistrado Molina se producen momentos en que se ventila en los tribunales el escándalo de corrupción de Senasa, considerado uno de los más grandes de la historia del país, y hubo mucha presión social al momento de conocerse la medida de coerción, que implicó 18 meses de prisión preventiva para Santiago Hazim y otros seis de los vinculados.
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El presidente de la SCJ manifestó que la independencia jurídico no es un privilegio de los jueces; es una señal de la ciudadanía y que un Poder Procesal esforzado no se legitima por la popularidad de sus decisiones, sino por su fidelidad a la Constitución y a las leyes.
“Por eso, les exhorto a tener la valentía de ser justos cuando nadie aplauda. Tengan el coraje de zanjar conforme al derecho, aunque el entorno exija lo contrario. La independencia no se demuestra en la calma, se prueba en la tormenta”, indicó.
Explicó que la probidad cumple una función contra mayoritaria: proteger derechos, incluso, y sobre todo, cuando hacerlo resulta impopular.
“Cuando un enjuiciador puede arriesgarse sin temor, desconocedor a presiones externas y sin cálculos fuera del derecho, la sociedad apetito en certeza, en igualdad y en confianza”, insistió.
NUEVO JUECES

El magistrado Molina aseveró que la carrera jurídico se sostiene sobre un principio esencial: el mérito como criterio de ingreso y permanencia.
Sostiene que esa es la señal de que la independencia no esté atada a voluntades externas, sino a capacidades demostradas.
Resaltó que este miércoles, ocho nuevos jueces y juezas ingresan formalmente a la Carrera Procesal y que lo hacen tras aventajar cada etapa del proceso con disciplina y compromiso. Y los felicito por ello.
La asignación de sus plazas se realizó estrictamente siguiendo el orden de sus calificaciones. Este procedimiento es un claro mensaje que el Poder Procesal envía a la sociedad: el esfuerzo y la excelencia constituyen el único camino lícito para practicar la judicatura. Aquí no hay atajos.
Dijo que los jueces y juezas de paz son el rostro más cercano de la probidad frente a la ciudadanía. Para muchos dominicanos, ustedes serán el primer y quizás único contacto con el sistema.
“Esa cercanía exige claridad, prudencia y ética. Cada expediente contiene una historia humana, un conflicto municipal, una angustia sabido. Y cada historia demanda audición atenta, trato digno y una humanidad que no renuncie al rigor judicial”, manifestó.









