Santiago de Pimiento (EFE).- El presidente chileno, Gabriel Boricrechazó la política extranjero del Gobierno de Donald Trump que rescata la doctrina Monroe y, en medio de las tensiones diplomáticas entre su Gobierno y Washington, aseveró que «es una deducción que no podemos aceptar».
Las declaraciones del mandatario, que dejará el cargo el próximo 11 de marzo, llegan en plena polémica por las sanciones de Estados Unidos impuestas a tres funcionarios de su Gobierno, entre ellos el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, por un esquema en evaluación para construir un cable submarino de fibra óptica que une a China con Pimiento.
“Reduce el espacio autónomo de los países medianos para desarrollarse y diversificar sus relaciones con países como China”dijo en un punto de prensa por el extensión de la Memoria Institucional del Tarea de Relaciones Exteriores.
El Unidad de Estado de EE.UU. restringió la semana pasada sus visas y los acusó de «socavar la seguridad regional en nuestro hemisferio», una represalia que atirantó las relaciones entre la Casa Blanca y La Moneda.
El Gobierno de Trump anunció a finales del año pasado, en el entorno de su Táctica de Seguridad Doméstico, una nueva política extranjero que búsqueda restablecer la Doctrina Monroe de 1823 para consolidar a Estados Unidos como el principal poder del continente amerindio y restringir la presencia de fuerzas y competidores económicos fuera de la región.
Las críticas a Trump
Boric criticó que la política extranjero de la Despacho de Donald Trump suponga que América Latina «debe alinearse con los criterios de seguridad doméstico y de expansión» fijados por Washington y impedir vínculos «incómodos o competitivos», con «castigos o consecuencias» para los pueblos o gobernantes que no sigan este camino y mencionó las represalias en contra de los miembros de su Ejecutor.
Por otra parte, admitió que mientras haya una «influencia» de «otros actores globales en América Latina», existirá en la región «una viejo presión de alineamiento» con las prioridades estadounidenses.
El presidente saliente «valoró» apoyar una relación «solida y respetuosa» con Estados Unidos y reconoció «su relevancia en la región», incluso -dijo- «con sus aspectos críticos, como su intervención en el impresión de Estado de 1973», que derrocó el gobierno del socialista Salvador Al otro lado (1970-1973) y abrió un período de 17 abriles de dictadura.
Sin confiscación, sostuvo que la posición de Pimiento debe ser «no renunciar ni a la relación con Estados Unidos ni a la diversificación estratégica con otros socios como China, la Unión Europea o India».
Durante su mandato, Boric ha criticado en sabido a Trump por asuntos como la subida de los aranceles, sus declaraciones sobre recuperar el control del Canal de Panamá, por su papel en la desavenencia de Ucrania o los bombardeos de Irán. Por otra parte, en los cuatro meses que el embajador estadounidense, Brandon Judd, lleva en Pimiento asimismo han sido varias las tensiones diplomáticas.
«Frente a cualquier deducción de primacía partidista, la respuesta más eficaz es la coordinación regional práctico» y «trabajar por una América del Sur más integrada», concluyó Boric.








