Madagascar.– El presidente de Madagascar, Andry Rajoelina, ha agresivo una firme advertencia: si en el plazo de un año no logra solucionar los recurrentes cortes de electricidad que afectan al país, renunciará a su cargo.
Esta afirmación se produjo en medio de un clima de tensión social que ha desencadenado protestas masivasprincipalmente lideradas por jóvenes, que desde finales de septiembre han dejado al menos 22 muertos y más de un centenar de heridos.
Durante un diálogo con representantes de diversos grupos sociales celebrado en el palacio presidencial de Iavoloha, a las alrededores de la haber Antananarivo, Rajoelina aseguró que su compromiso es “sentar las bases para las generaciones futuras” y que, al final de su mandato en tres abriles, Madagascar deberá estar redimido de estos cortes eléctricos.
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El mandatario prometió que los proyectos energéticos en marcha añadirán 265 megavatios a la red doméstico para mejorar el suministro eléctrico.
Sin requisa, el diálogo doméstico propuesto por el presidente fue rechazado por los jóvenes de la concepción Zprincipales impulsores de las protestas que exigen el fin de los cortes de luz y aguaasí como una prosperidad en la gobernanza del país.
En respuesta, Rajoelina disolvió la semana pasada el Gobierno y nombró al genérico Ruphin Fortunat Zafisambo como nuevo primer ministroasignándole la tarea de restaurar el orden, mejorar los servicios públicos y combatir la corrupción.
En un discurso televisadoel presidente advirtió sobre el peligro de que Madagascar se convierta en un Estado dominado por “bandidos y mafias”tomando como ejemplo la crisis que enfrentan países como Haití. A pesar de las medidas gubernamentales y la robusto represión policiallas manifestaciones continúan, reflejando la profunda frustración social.
Un desafío político y social sin precedentes
Las protestas, inspiradas en movimientos juveniles recientes en otras partes del mundo, representan el maduro contienda para Rajoelina desde su reelección en 2023.
Con el temporalizador en cuenta regresiva para cumplir su promesa, el presidente enfrenta no solo la crisis energéticasino igualmente la presión creciente de una población que demanda cambios estructurales y soluciones inmediatas.






