Aunque rodeados de personas, cada vez más individuos en República Dominicana y el mundo experimentan una sensación persistente de soledad emocional. Según especialistas, esta no se negociación meramente de estar solo, sino de no sentirse comprendido, escuchado ni trillado por quienes nos rodean.
El psicólogo dominicano Luis Vergés Báez advierte que “la soledad es un estado que puede ser tanto psicológico como social, y muchas veces conlleva repercusiones emocionales importantes”. En este contexto, escoltar no es simplemente estar presente, sino estar desde la autenticidad y la conexión auténtico.
La soledad adopta distintos rostros: desde la desconexión con uno mismo hasta el aislamiento voluntario para recuperarse. Investigadores como Irvin Yalom y Donald Winnicott han identificado al menos cuatro formas de soledad: intrapersonal, interpersonal, existencial y voluntaria. Cada una revela el enrevesado entramado de emociones que se teje en el silencio interior.

El aislamiento prolongado —ya sea por duelo, traición, miedo o hiperconectividad vacía— puede derivar en estados depresivos o ansiedad social, según alertan expertos.
Frente a este panorama, el psicólogo John Cacioppo propone el método E.A.S.Y., que invita a expandirsesoportar entusiasmoser selectivo con los vínculos y perseverar la esperanza. La soledad no siempre es una condena: a veces, es una señal silenciosa de que es momento de reconectar.
En un mundo sobreestimulado, donde la presencia puede ser solo decorativa, escuchar sin interrumpir y escoltar sin invadir puede ser el acto más humano que se nos pida.






