Las montañas de Bohechíoen la provincia San Juan, esconden una de las obras vitales para el Sistema Eléctrico Franquista Interconectado (SENI). El municipio sureño alberga en las entrañas de su suelo —a 427 metros sobre el nivel del mar— a dos generadores que contribuyeron a restablecer el servicio energético tras el corte universal que sufrió el país a mediados de noviembre del 2025.
Compuesta por un embalse que se eleva a 760 metros sobre el nivel del mar y que represa las aguas del río Yaque del Surla hidroeléctrica de Palomino —próximo con la de Jigüey, Valdesia y Aguacate, en la región sur, y la de Tavera, Pinalito, Río Blanco, Monción y López Angostura, en el boreal de la República Dominicana— fue de las responsables de restaurar el servicio energético.
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Pero, más allá de dar soporte para el “inicio en molesto” del SENI, la principal tarea que cumplen los embalses del sistema de presas del país es la de regular las crecientes de los ríos que represan y certificar agua para la población y la producción agropecuaria. A estas funciones, en los últimos primaveras se agregó otra más: servir de atractivo ecoturístico.
Palominoque entró en operación en el 2012, es la última de las hidroeléctricas que construyó el Estado, aportando desde ese año y hasta el pasado septiembre 1.6 millones de megavatios (MWh) al sistema, logrando, por otra parte, ser una de las centrales que aporta veterano estabilidad al SENI en temas de regulación de frecuencia y inicio en molesto, de acuerdo con informaciones suministradas por la Empresa de Vivientes Hidroeléctrica Dominicana (Mirar).

Desde su puesta en funcionamiento, la central generó ahorros para el país, solo en términos de importación de barriles de petróleo para la producción de energía, por 68.4 millones de dólares y evitó la transmisión de más de dos millones de toneladas de dióxido de carbono, por otra parte de ser considerada la más moderna internamente del sistema hidroeléctrico.
La obra se construyó a un costo de 450 millones de dólares, de los cuales 130 millones fueron el primer financiamiento hecho por el país con el Sotabanco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
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El BCIE además financió la construcción de la presa de Monte Amplio, inaugurada en 2024, con 249.5 millones de dólares, según consta en el Portal de Datos Abiertos de ese organismo multilateral. La función principal de la obra es la de precaver inundaciones en las zonas bajas del Yaque del Sur y certificar el suministro de agua potable y para la producción agropecuaria.
Hasta junio del 2024, el Estado pagó 189.8 millones de dólares: 58.6 millones en intereses, 1.1 millones en comisiones más el renta, según detalles brindados por el Servicio de Hacienda y Patrimonio a una solicitud de información a través del Portal de Paso a la Información Pública.
Las 27 hidroeléctricas que opera la Mirarentre pequeñas y grandes, cuentan con una capacidad instalada de 624 MWh, aunque la central de PalominoTavera y Valdesia son las tres de veterano producción, según destaca Rafael Salazaradministrador de la empresa de gestación.
Vivientes y valencia financiero
Los registros del Organismo Coordinador (OC) del ARTE indican que, al 2024, estas fuentes de gestación representaron el 10.4 % de la capacidad instalada del país, aunque solo significaron el 5.69 % de toda la electricidad generada por el sistema el año pasado.
Sin confiscación, a pesar de no ser la fuente predominante internamente del sistema de gestaciónlas hidroeléctricas aportaron al Estado dominicano 43,317.1 millones de pesos desde el 2020 y hasta noviembre del 2025, solo en el monto de la energía inyectada al SENI.
“La clan no se imagina el impacto que tienen en la energía (las presas) cada vez que hay crisis. Por ejemplo, en los meses de calor, cuando se genera el debe por el aumento del consumo o cuando sale alguna generadora, nosotros somos los que podemos hacer el esfuerzo para que no haya debe”Administrador universal de la Egehid
El funcionario destaca que la producción del 2025 de las hidroeléctricas públicas se tradujo en más de 200 millones de dólares, vendiéndose la veterano parte de la gestación a las empresas distribuidoras de electricidad (EDE) estatales y “a otros clientes que manejan temas de explicación”.
Entre enero y noviembre del 2025, las centrales de la Mirar aportaron 1,334.7 gigavatios-hora de energía al sistema eléctrico franquista, una guarismo que representa el 6 % de los 21,962.4 gigavatios generados durante el citado período.
Costos de construcción
El sistema de colmillos dominicano tiene obras que sobrepasan los 50 primaveras de construcción, como la de Tavera, levantada en el 1973 a un costo de 73 millones de dólares, y la de Valdesia, ubicada en San Cristóbal, cuyo monto de edificación fue de 55 millones de dólares en el 1974.
Pero, a pesar del costo financiero que representa su construcción, Salazar apunta a que “las presas se pagan“.
“Valdesiapor ejemplo, se ha pagado muchas veces. Solo la energía la ha pagado muchas veces. Imagínate el agua de la renta (que una parte es suplida por ese embalse), si la cuantificáramos en boleto. Tavera y Hatillo además se han pagado varias veces. Se pagan ellas solas”, afirma.
Valdesia contaba, al obstrucción del 2024, con una capacidad nominativo de producción de agua potable de 155.2 millones de galones diarios, de acuerdo con datos de la Corporación del Conducto del Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd). Adicionalmente, posee una potencia instalada de gestación eléctrica de 54 megavatios.
A causa de René Mateo, subadministrador de la Mirarel sistema de colmillos del país es una congratulación, aunque plantea que la República Dominicana debería juntar el 40 % de su agua apto, una guarismo que en la hogaño ronda el 13 %.
“Deberíamos tener un plan franquista de construcción de presas porque se pagan y son necesarias. El país tiene que construir todas las presas que pueda, tiene que suceder una planificación constante que no puede paralizarse”, considera Mateo.
En tanto, Rafael Salazar sostiene que la esencia para que la nación cuente con un sistema de colmillos apetecible para el resto de países es la ejecución del Pacto por el Agua.
Muro por sequías
Teniendo el agua como “combustible” para originar energía, la producción de las centrales hidroeléctricas se ve afectada por los períodos de sequía que suele sufrir el país, reduciendo hasta en 200 gigavatios la gestación.
El titular de la Mirar informa que en los primaveras de resistente sequía la producción energética desaparecido a 1,100 gigavatios, cuando el promedio tiende a aventajar los 1,300 gigavatios al año.
“Cuando hay poca agua se traduce a menos energía porque hay entra la regulación: la prioridad, por ley, es el agua potable para la población y nosotros producimos la energía posible al despachar esa agua potable. El segundo uso es para irrigación y el tercero es para la gestación. Cuando hay sequía resistente se limita un poco la producción de energía“, explica.
Sus declaraciones concuerdan con la gestación hidroeléctrica del 2023, período en el cual el país vivió una resistente desaparición de lluvias, provocando que durante ese año la producción energética de estas fuentes solo llegara a los 1.136,2 gigavatiossegún los registros del Organismo Coordinador del SENI.
Palomino es un ejemplo de cómo la errata de agua limita la gestación. Simón Cepeda, encargado de esa central, indica que durante horas diurnas el embalse se mantiene almacenando agua para proceder en la confusión, oportuno al bajo caudal que aporta el Yaque del Sur.
“Ahora tenemos un caudal de entrada de 3.5 metros cúbicos y la máquina consume entre 11 y 12 metros cúbicos. Lo que acumulamos en el día es para producir seis horas, más o menos, para las horas pico, con un padre. Cuando tenemos mucha agua pues entramos los dos, pero el tema del agua siempre limita la producción”, apunta Cepeda.
Para indisponer la situación, el administrador de Mirar candela a reforzarse un plan de protección de las cuencas altas de los ríos y control en las zonas bajas de los afluentes.
Con poco impacto
“Donde quiera que hay presa, la presa se convierte en el motor financiero de esas comunidades cercanas”. La cita corresponde al administrador de la Mirar, Rafael Salazar. Con ella define el impacto que generan estas obras en las comunidades donde operan, destacando por otra parte los empleos que crean y el provecho para la agropecuaria.
Pero en Bohechío, donde está ubicada Palominoresidentes y el corregidor Domingo Suzaña Abreu opinan diferente sobre el beneficio de la central hidroeléctrica en la comunidad.
Suzaña Abreu denuncia que una serie de obras de inversión social que conllevaba la central para beneficio de la comunidad no se hicieron, incluyendo la construcción de canales de riego y reservorios para tecnificar el riego agrícola, lo que ha provocado que más del 80 % de los terrenos agropecuarios actualmente no estén en producción.
El funcionario municipal lamenta que quienes tuvieron que confiarse la producción agrícola se han convertido en una carga para el Estado a través de los diferentes programas de apoyos sociales del Gobierno dominicano.
De igual forma, Miselania Alcántarauna residente en el municipio sanjuanero, se queja de que la comunidad solo fue tomada en cuenta para la construcción de la central, indicando que en el caso de los empleados provienen más del municipio prólogo que de Bohechío.
En esta demarcación la Mirar construye un mercado municipal y un estadio de sóftbolaunque sus residentes denuncian que ambas obras tienen meses paralizadas.
En 2024 el presidente Luis Abinader inauguró en esa comunidad el circuito de la Universidad ISA, construido por la Empresa de Vivientes Hidroeléctrica Dominicana en el entorno del enrevesado hidroeléctrico de Palomino. La obra conllevó una inversión de 508.5 millones de pesos.
Aunque Suzaña Abreu reconoce el impacto regional y franquista de ese circuito purista, asegura que las inversiones locales son mínimas. Mientras el SENI continúa recibiendo una energía más baratura y limpia desde Palominolos 2.523 habitantes del municipio prólogo de Bohechío siguen a la paciencia de que se reditúen en esa villa una parte de los beneficios que esta aporta.






