
Existe consenso en que el vergüenza adolescente, fruto de estar en pobreza, igualmente la perpetúa. Laja la vida de las jovencitas. Como es admisiblemente sabido, en la República Dominicana toda último de tiempo que resulta en estado de buena esperanza, sin duda alguna, en la universalidad es fruto de una ataque, alcaldada, violación…, de una persona adulta.
Lastimosamente, esa último de tiempo que sobrevive en un círculo de pobreza, será más expuesta a otros tipos de violencia, entre ellas, de existencias, desidia de comunicación normal y otros abusos. En su pasar solo pulularán las micción.
Esto así por lo ya mucho conocido: la pobreza aumenta el aventura de vergüenza adolescente, oportuno a desidia de políticas públicas, oportunidades, educación…, y este perpetúa el ciclo de pobreza al amurallar el disfrute y acercamiento derechos fundamentales, como el avance financiero de la mozo.
Ese es el círculo de vulnerabilidad que vivirá, con variadas consecuencias para el Estado, altos costos sociales, problemáticas de sanidad, “que requieren políticas públicas integrales de educación sexual, sanidad y apoyo socioeconómico para romperlo”.
Nuestro Estado en 2021, mediante la Ley 1-21, eliminó el boda inmaduro, al resolver de stop interés doméstico la articulación de una política de lucha para erradicar la violencia cerca de las mujeres, las adolescentes y las niñas.
Sin incautación los embarazos en adolescente continúan siendo un desafío. Solo en el año 2025 se registró 4,286 en el primer trimestre y 11,961 al tercer trimestre en jóvenes entre 15-19 primaveras, siendo la provincia Santo Domingo la que más casos presenta, de acuerdo a la Oficina Franquista de Estadística (ONE). ¿Cuáles son las consecuencias actuales para los agresores sexuales de menores de tiempo?
La prevención igualmente implica beneplácito como forma de apurar estos abusos, cometidos, se insiste, en la universalidad, por personas en tiempo adulta. La enorme paradoja es que la República Dominicana promociona ser una de las economías más dinámicas de América Latina, gracias a factores como el turismo, las telecomunicaciones, manufactura o zonas francas y la agricultura.
Con un crecimiento del PIB superior al promedio regional en la última división. Pero, ¿podría el vergüenza adolescente considerarse un desafío estructural para ayudar el bienestar generalizado de su población?.
En ese orden, informes de la Ordenamiento Mundial de la Lozanía (OMS), Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Tira Mundial…, entre otros, afirman que un país con un stop índice de embarazos adolescentes difícilmente puede tener una heredad ingreso.
Porque, “este engendro genera altos costos socioeconómicos, interrumpe la educación y la décimo profesional de las jóvenes, perpetúa la pobreza y afecta negativamente la sanidad pública y el avance común, implicando pérdidas millonarias y un freno al crecimiento sostenible”. Tal como se precisó precedentemente.
Buenas normas existen, pero faltan políticas públicas. El Código para el Sistema de Protección y Derechos Fundamentales de los Niños, Niñas y Adolescentes o Código del Último, Ley 136-03, en su artículo 12, consagra la protección de las menores de tiempo, realza el derecho a su integridad personal, y prioriza políticas públicas y servicios, reconociendo su vulnerabilidad.
De igual modo, la indigencia de protección singular por parte del Estado, comunidad y la sociedad, oportuno a su interés superior. En ese aspecto, la estructura humanitaria Plan Internacional, manifiesta que las uniones tempranas y forzadas, constituyen una deuda invisible en América Latina y el Caribe.
Que estas, continúan limitando el avance y la autonomía de las menores de tiempo, a pesar de la buena norma, como avances legales alcanzados en la región. Aún, carente de educación sexual y reproductiva. “Una destreza que sigue arrebatando a millones de menores de tiempo en la regiónsueños y oportunidades”.
En esa sarta, las consecuencias socioeconómicas son de stop costo para el Estado, tanto en atención en sanidad, como en pérdida de oportunidades. Por eso, no hay excusa para frenar la maternidad en menores de tiempo. “El vergüenza adolescente es una factoría de pobres”. Como lo denominó Federico Tobar, asesor regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
No sentimos orgullo ni nos hizo constatar prosperidad la nota: Adolescente de 16 primaveras da a luz al primer bebé del 2026…, la mamá es residente del sector La Zurza…, ¡hagamos inferencia!. Reitero mis recomendaciones de hace cinco primaveras, porque el mal persiste, si queremos alcanzar avance social, debemos frenar esta problemática. Para hacerlo es necesario el concurso de todas y todos si deseamos alcanzar un definitivo cambio de comportamiento.
Es necesario gesticular protección, educación y prevención desde el hogar y otros espacios simbólicos de la sociedad. Los excesos, incultura, violencia y antivalores deben dejar de primar en nuestra sociedad. Por otra parte de la pobreza colectiva, los embarazos adolescentes, coartan la vida de nuestras jóvenes, traen riesgos, complicaciones, daños a la sanidad física y social. Incluyen otras consecuencias funestas, como la crimen. Como nos exhorta el papa Bravo XIV, ino seamos indiferentes frente a el dolor!, es tiempo de estar en plenitud.






