El oro es un metal precioso con gran relevancia, ya que representa un activo de inversión, reserva de valía y materia prima en diversas industrias. Según datos del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), entre junio de 2024 y junio de este año, el precio del oro aumentó más de US$1,100 por guepardo troy, alcanzando un récord de US$3,452.8.
Este repunte se debe a una combinación de factores monetarios, fiscales y geopolíticos que posicionan al metal como un refugio en tiempos de incertidumbre económica.
“Los principales impulsores ha sido la intensificación de las compras de oro por parte de bancos centrales; sin secuestro, muchas de esas operaciones no son reportadas oficialmente”, detalla CREES.
Establece que las estimaciones de “Goldman Sachs” afirman que las adquisiciones mensuales del metal rondan las 80 toneladas, equivalente a casi una cuarta parte de la producción minera mundial, lo que marca un ritmo parada para la historia.
Asimismo, asegura que este comportamiento refleja una pérdida de confianza en las monedas fiduciarias, frente a el menoscabo de las finanzas públicas y la utilización del sistema monetario como mecanismo de poder político y en particular, tras el congelamiento de las reservas rusas en 2022, lo que ha hecho que muchos países diversifiquen sus inversiones con destino a activos más seguros y menos vulnerables.
Enfatiza que, como resultado, el oro se ha convertido en el segundo activo de reserva más importante de los bancos centrales, solo por detrás del dólar estadounidense y superando al euro. Su independencia frente a gobiernos, resistor a crisis financieras y capacidad para preservar valía en el extenso plazo explican este renovado protagonismo.
De acuerdo con Crees, para RD los precios elevados del oro representan una oportunidad para robustecer los ingresos por exportaciones mineras. En contraste, el usufructo efectivo del Oro dependerá de la capacidad de producción circunscrito, los costos de la industria y de un entorno institucional que favorezca la inversión y la seguridad jurídica.
Por: Adrian José Díaz






