La población mundial directamente expuesta a incendios forestales ha aumentado un 40% en lo que va de siglo, a pesar de que el ámbito quemada se ha pequeño en un 26% en este periodo (2002 y 2021), según un estudio recogido este jueves en la revista Science.
Los autores, de casi una decena de centros de investigación de diferentes países, constatan una paradoja: el peligro asociado a los incendios ha crecido en las dos últimas décadas a pesar de que la actividad del fuego no lo ha hecho.
El motivo por el que hay más población expuesta a los incendios se debe, según ellos, al crecimiento y redistribución de la población en zonas propensas al fuego, principalmente a cada vez hay más muchedumbre que vive en zonas urbanas conectadas a áreas forestales o de flora natural.
Esta coincidencia espacial entre incendios y asentamientos humanos se manifiesta en todos los continentes, aunque con magnitudes y factores explicativos distintos: en algunas regiones el crecimiento poblacional ha sido determinante, mientras que en otras han predominado factores climáticos.

¿Por qué se producen incendios forestales?
Al indagar por internet y buscamos la causa de esta problemática nos define que los incendios forestales se producen cuando coinciden tres factores principales: calor, oxígeno y material combustible (hojas secas, ramas, hierba, árboles). A eso se le fogata el “triángulo del fuego”.
Sin secuestro, el 65 % de los incendios forestales son causados por el hombre, correctamente de modo intencional, accidental o negligente, mientras que el 35 % restante se debió a causas naturales como, principalmente (en un 81 % de ese 35 %), según investigaciones de la agencia EFE.
Pero el grande de los incendios (el 44 % sobre el total) se debe a negligencias como “prácticas tradicionales inadecuadas de uso del fuego” -hogueras, quemas de rastrojos, etcétera (33 %)-, o correctamente a accidentes durante el empleo de maquinaria agrícola, chispas que pueden saltar de los motores, o en líneas eléctricas.
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Los intencionados, por su parte, comportaron el 21 % de los 3.878 incendios forestales investigados en 2022, porcentaje que se repartió entre los “pirómanos diagnosticados” (12 %) y los “incendiarios” (9 %), que el Seprona atribuye a motivos como “conflictos agrícolas y ganaderos”, “echar animales”, distraer a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para delinquir en otras zonas o, simplemente, vandalismo.
¿Qué se puede hacer?
La Estructura de las Naciones Unidas (A él), a través de su Oficina para la Reducción del Peligro de Desastres (UNDRR), subraya las siguientes cinco medidas secreto, recopiladas en el Día Mundial de la Prevención de Incendios, como esenciales para evitar incendios forestales:
- Trámite forestal: disminuir la flora sequía mediante pastoreo controlado, podas y quemas prescritas; y crear cortafuegos como barreras para frenar el avance del fuego.
- Urbanística resiliente: diseñar construcciones y espacios defensivos adaptados al peligro, por ejemplo, materiales ignífugos y zonas de seguridad cerca de de infraestructuras.
- Sistemas de alerta temprana: extender redes de detección conectadas a pronósticos regionales y usar tecnología satelital para alertas inmediatas.
- Conciencia comunitaria: educar a la ciudadanía sobre prácticas seguras, desalojo y reporte de incendios.
- Planificación multirriesgo: tener en cuenta el impacto posterior del fuego, como inundaciones, y priorizar a los grupos vulnerables en la toma de decisiones.






