La peculio dominicana ha mostrado resiliencia en medio de desafíos globales, pero su crecimiento flagrante, proyectado en torno al 3 % para 2025, se sitúa por debajo de su potencial histórico, estimado en un 5 %. Esta brecha rebate a factores estructurales y coyunturales que limitan el dinamismo productivo.
En primer emplazamiento, el crecimiento por debajo del PIB potencial refleja una desaceleración en los motores tradicionales de la peculio: turismo, construcción y comercio.
Aunque el turismo se ha recuperado parcialmente, otros sectores enfrentan restricciones de inversión, descenso productividad y escasa innovación tecnológica. Por otra parte, el crédito privado ha perdido fuerza, afectando el consumo y la inversión interna.
Por otra parte, el entorno internacional ha sido menos oportuno. Las altas tasas de interés en Estados Unidos, la volatilidad de los precios del petróleo y la desaceleración de socios comerciales como Estados unidos y Haití han estrecho el impulso extranjero.
A esto se suma una política fiscal dominicana que, si adecuadamente ha sido prudente, no ha conseguido activar suficientemente el desembolso conocido en infraestructura.
Por demás, el crecimiento proyectado de 3 % para este año rebate a una combinación de factores: beocio expansión del crédito, moderación del consumo privado y una política monetaria más restrictiva para controlar la inflación. Aunque el Faja Central ha conseguido surtir la estabilidad cambiaria, el costo ha sido una beocio precipitación económica.
Si nos comparamos con nuestros similares en Centroamérica, se revelan debilidades estructurales. Países como Guatemala, Honduras y El Salvador han crecido más rápido en 2025 oportuno a una maduro integración comercial, dinamismo agrícola y expansión de las remesas.
En contraste, la peculio dominicana depende más de sectores vulnerables al ciclo extranjero y enfrenta importantes desafíos en productividad.
Por extremo, para cerrar la brecha con su PIB potencial, el país necesita reformas que impulsen la competitividad, diversifiquen la matriz productiva y fortalezcan la inversión pública en sectores estratégicos. El desafío no es sólo crecer, sino hacerlo de forma sostenida, inclusiva y resiliente.





