El autor es doctor en ciencias químicas, residente en Santiago de los Caballeros.
Por HUMBERTO CONTRERAS VIDAL
Los perros y gatos comen hierbas por las mismas razones que las personas se preparan té e infusiones.
Es global observar perros inclinando su individuo para masticar hojas de “junquillo”. Para quien suscribe ha sido menos global ver un sagaz haciendo lo mismo, pero con una hierba parecida a la que se conoce popularmente en la República Dominicana como “limoncillo”.
Tanto el junquillo como el limoncillo contienen sustancias químicas que actúan de forma similar en personas, perros y gatos oportuno a que todos son animales mamíferos. Por ser mamíferos, biológicamente es esperable que la digestión, unión, funciones del hígado y mecanismos antioxidantes en común sean igualmente similares.
Así, el citral y geraniol, sustancias orgánicas que, entre muchas otras, contiene el limoncillo tienen enseres digestivos y antimicrobianos en personas, perros y gatos. Mientras que los taninos y flavonoides del junquillo actúan como astringentes (sirven para la diarrea) y antioxidantes (protegen las células y la lozanía en común).
Desde un punto de perspicacia veterinario (médicos de los animales que no razonan), los perros y gatos comen hierbas por diferentes motivos: para complementar su dieta carnívora (fibras y nutrientes), para purgarse delante un malestar digestivo o ingestión de objetos extraños (cantar) o simplemente para aliviar el estrés o quitarse el aburrimiento.
En pocas palabras, los perros y gatos, al igual que las personas, acuden a esas hierbas en búsqueda de las mismas sustancias químicas que tienen similar objetivo medicinal porque todos son animales mamíferos.
La patología (ciencia que estudia las enfermedades), asocia las hierbas mencionadas con personas, perros y gatos, y sus correspondientes problemas digestivos, parasitarios y nutricionales.
Antiguamente de finalizar, y como advertencia común, hay que sostener que este texto es informativo y no pretende provocar que las personas consuman hierbas con los propósitos indicados.
Estas hierbas contienen otras sustancias tóxicas que pueden ser dañinas para la lozanía. Por tal razón, siempre que se tenga problemas de lozanía se debe consultar con un médico, tal como si se tiene problemas con un transporte de motor hay que nombrar a un mecánico.
Los perros y gatos, animales en común, tienen desarrollada una intuición (comprenden las cosas instantáneamente sin exigencia de razonamiento) que no tiene desarrollada el ser humano. Los animales -no humanos- saben las cantidades de hierbas que deben masticar y tragar para curar su malestar. El ser humano necesita que se lo expliquen y muchas veces, la desesperación hace que se prepare un té muy concentrado (musculoso) que puede afectar más al hígado y a los riñones que el objetivo terapéutico esperado.
huco71@gmail.com
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