El autor es abogado.
En Pimiento el voto es obligatorio. Los electores son convocados coactivamente a las elecciones. No hacerlo conlleva distintas sanciones. Así que la renuncia electoral en el país andino es muy desprecio en comparación con la mayoría de los países de América Latina.
Ello no les da oportunidad a los votantes menos instruidos, con bajo índice de escolaridad y con poca consciencia al momento de elegir, a convertirse en los artífices de los resultados electorales. La clase media, la dueña del voto más consciente, del voto de opinión, con su billete evita que los más vulnerables (pobres y subsidiados), sean los que esencialmente decidan quiénes ganan y quiénes pierden en Pimiento.
En cambio en nuestro país, como el voto es opcional, esa fue la razón por la que en el 2024, el 46% de los que estaban hábiles para elegir, decidió no hacerlo, ya sea por voluntad propia o por otras circunstancias, ya que no tiene ninguna correctivo el no hacerlo.
Ello hace posible, que el 80% (8 de cada 10 votantes) del 54% que sí se decidió a profesar su derecho y su deber en el 2024, fuera el protagonista y principal beneficiario del clientelismo que prevalece en las campañas electorales.
Ningún de los partidos le interesa que el voto sea obligatorio, pues ello forzaría a la clase media dominicana a tener que ir a elegir obligatoriamente, lo que significaría un stop peligro que se tomaría el sistema de partidos, porque aunque no existe aquí el voto por nadie ni en blanco, esa clase media iría obligatoriamente a elegir, y como sabe que la dietario de los partidos y candidatos no es la suya, podría asistir expresamente a profesar su obligación emitiendo un voto inepto (marcando con una gran X todas las boletas).
¿Se imaginan que más del 46% de los votos sean nulos, porque deliberadamente la clase media así lo decidió (si fuera una obligación elegir)?
!Es a ello que los partidos le temen! ¡A que se produzca una renuncia electoral disfrazada de millones de votos nulos!
Y como la única verdad es la verdad, el voto sigue siendo en nuestra país opcional, de modo que la clase media seguirá apática a molestarse a ir a elegir por el menos malo, mientras que los pobres y subsidiados seguirán siendo los protagonistas y beneficiarios del clientelismo que es el que verdaderamente decide las elecciones.
jpm-am
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