Madrid.- En una sociedad en extremo secularizada como la española, nuevos productos culturales como el final disco de Rosalía o la película ‘Los domingos’ han puesto sobre la mesa el auge de la intelectual entre los jóvenes, una reproducción que ha crecido alejada de la religión y que ahora la reinventa a su modo.
Hace seis meses, el porcentaje de católicos tocaba fondo y caía a su guarismo más devaluación: un 53 % del total de la población, mientras que hace una plazo la guarismo rondaba el 69 %. Sin incautación, la última investigación publicada la semana pasada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revela que esa guarismo ha subido cuatro puntos, alcanzando el 56,7 %.
Es precisamente en estos últimos meses cuando se percibe un viraje alrededor de la intelectual de la población más zagal, una nueva reproducción hiperconectada que rastreo sentido, belleza y comunidad más allá del ruido y la inmediatez y, en muchas ocasiones, lo hace desde la civilización y la música.
La religiosidad se complejiza, crecen nuevas espiritualidades
Según el barómetro sobre religión y creencias en España que la Fundación Pluralismo y Convivencia ha publicado recientemente, la pubertad española se muestra cada vez más abierta a lo espiritual, pero se distancia de la religión institucional.
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En la reproducción Z (18-24 primaveras), el 61 % no se identifica con ninguna religión; el 27 % se declara descreído; el 21 % indiferente, y el 13 % impío. Sin incautación, el 31 % de los jóvenes afirma creer en algún tipo de verdad espiritual o fuerza positivo; un 29 % dice creer mucho o congruo en la astrología; y un 23 %, en la videncia.
La catedrática de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona y directora del asociación de investigación del ISOR (Investigaciones de Sociología de la Religión), Mar Griera, hace hincapié en que no hay un crecimiento de maña y creencia religiosa entre los jóvenes, sino un cambio de proscenio.
«La tendencia universal es que el catolicismo sigue decreciendo y los ritos católicos clásicos (boda, funeral, bautizo) todavía siguen cayendo de forma sostenida y no hay ningún tipo de recuperación», remarca la investigadora en una entrevista con EFE.
Griera sostiene que «la religiosidad se ha complejizado» adecuado al crecimiento de una intelectual desligada de las instituciones religiosas tradicionales y al aumento de una identificación religiosa como una cuestión cultural.
Nuevas formas de intelectual
Unas nuevas formas de intelectual que se expresan a través de prácticas como la meditación, el yoga, las terapias corporales, el encendido de velas o el cuidado del vínculo con la naturaleza. «Muestran una obligación de búsqueda de sentido personal que las religiones tradicionales ya no se lo dan a los jóvenes», puntualiza.
Hoy en día la acercamiento a la religión se hace desde una posición de autonomía del sujeto, es proponer, cada persona tiene la autoridad para atreverse «qué mezcla y cómo lo mezcla».
«Es una religión a la carta», concede Griera, quien constata que los jóvenes utilizan los símbolos, los rituales y los discursos de la religión de una modo personalizada.
«Hay cierta rebeldía generacional. Admitir una cruz hoy es casi antisistema», opina la socióloga.
Tienen a su disposición «un mercado de propuesta religiosa espiritual en expansión» y a veces esa búsqueda espiritual puede llevarles a un consumo superficial y a comportarse la intelectual a modo de evento muy intenso: «van a un retiro dos días, pero luego durante todo el año ya no vuelven a ceremonia, o están tres días dándolo todo en las jornadas de la pubertad del Papa y luego ya está», observa Griera.
Acercarse a la fe como objeto infrecuente
Para el teólogo youtuber y exfraile, Abel de Jesús, los fenómenos recientes como el disco ‘Lux’ de Rosalía suponen «un acercamiento a la fe como objeto infrecuente o fetiche cultural»aunque descarta que solo sea un «pendulazo cultural» del mercado para intentar averiguar cambios de tendencia.
«Ha habido una experiencia de hueco muy válido por parte de los jóvenes. Tienen un anhelo profundo que la propuesta cultural posmoderna no ha sabido satisfacer y eso genera en ellos una sensación de hueco, de ilógico, de desnortamiento, de agobio, de ansiedad, que les lleva a averiguar propuestas en el interior de la intelectual», argumenta a EFE el divulgador.
Asume que hay una intelectual sin religión, pero cree que «el despertar católico es vivo» y que hay una retorno a la Iglesia institucional.
En este sentido, se ha pronunciado recientemente el presidente de la Conferencia Obispal Española (CEE), Luis Argüello: «lo católico está de moda», manifestó durante la última Asamblea Plenaria de los obispos celebrada hace unos días en Madrid, en la que afirmó que esta «envés a coordenadas espirituales que parecían proscritas» va en aumento.
Los jóvenes abrazan la religión sin complejos
Según explica a EFE el profesor del máster en cristianismo y civilización contemporánea de la Universidad de Navarra, Ricardo Calleja, en esta envés a la fe tiene mucho que ver que el catolicismo ya no es percibido «como un aberración de hegemonía asociado con una cosa autoritaria o hereditaria ni como una cosa minoritaria».

«La forma de manifestar la fe entre los jóvenes se caracteriza por su tono identitario y sin complejos frente a lo que ocurría hace primaveras, cuando la fe que se vivía con discreción. De alguna modo, los católicos han saliente del armario», indica Calleja.
De Jesús cree que la pubertad simplemente asume la fe con una «cierta ingenuidad» y capacidad de sorpresa que no viene condicionada por ideas negativas heredadas del pasado: «lo viven con una espontaneidad y una naturaleza que les permite contraer con menos estorbo la propuesta eclesiológica», refiere.
Coincide Griera en afirmar que esta reproducción no ha vivido los primaveras en los que la reputación de la Iglesia estaba por los suelos, y, luego, su relación con la religión es «mucho más excarcelado», incluso hay cierta fascinación por la mística católica y un charnela estético en el que influyen mucho las dinámicas del mercado y las redes sociales.
«Influencers» católicos
Los jóvenes han enemigo en la intelectual una forma de canalizar sentimientos y en las redes sociales su transporte de transmisión. Es el caso de los «influencers» Quique Mira y María Lorenzo, conocidos por su calado de apostolado en el ámbito digital y su defensa de los títulos cristianos en el relaciones y el desposorio.
«Ha habido un auge en los jóvenes en el interior de la Iglesia: el zagal se ha cansado de la superficialidad y del cañoneo de la descuido de vida que el mundo le propone y ha dicho baste, deseo comportarse en la autenticidad, soy hijo de Todopoderoso y voy a decirlo sin miedo. Estamos viviendo una ola de amnistía en la Iglesia», cuenta a EFE Mira, fundador de la plataforma jovial católica Aute.
Este zagal desposorio se ha convertido en referente entre los jóvenes por su declaración de fe, compartido a través de sus redes sociales, donde hablan de la fe y «de lo felices que nos hace a nosotros creer en Todopoderoso y en esta vida auténtica», señala Lorenzo.






