Un disertador desconocido cita un mensaje del New York Times: En un papel, publicado el mes pasado en la revista The Anatomical Recordlos investigadores ofrecieron una visión novedosa de la caída de los felinos. Su evidencia sugiere nuevos conocimientos sobre el llamado problema de la caída de los gatos, en particular que los gatos tienen un segmento muy flexible de su columna vertebral que les permite corregir su orientación en el elegancia. (…) La parentela siente curiosidad por los gatos que caen, tal vez desde que los animales viven con los humanos, pero el método para desarrollar sus habilidades acrobáticas sigue siendo enigmático. Parte de la dificultad es que la espécimen del minino no se ha estudiado en detalle, explica Yasuo Higurashi, fisiólogo de la Universidad de Yamaguchi en Japón y autor principal del estudio. (…)
La investigación moderna ha dividido el problema de la caída de los gatos en dos modelos competitivos. El primero, “piernas adentro, piernas fuera”, sugiere que los gatos corrijan su trayectoria de caída extendiendo primero sus extremidades traseras ayer de retraerlas, usando un construcción secuencial de la parte superior y luego inferior del tronco para triunfar la postura adecuada mientras están en caída soberano. El segundo maniquí, “meterse y virar”, sugiere que los gatos giren la parte superior e inferior del cuerpo en movimientos yuxtapuestos simultáneos. (…)
Los investigadores descubrieron que la columna felina era extremadamente flexible en las vértebras torácicas superiores, pero más rígida y pesada en las vértebras lumbares inferiores. El descubrimiento coincide con la evidencia en video que muestra que los gatos giran primero las patas delanteras y luego las inferiores. Los resultados sugieren que el minino excursión rápidamente su torso superior flexible para mirar alrededor de el suelo, lo que le permite ver y poder virar correctamente el resto de su cuerpo para que coincida. “La columna torácica del minino puede virar como nuestro cuello”, dijo el Dr. Higurashi.
Los experimentos en la columna muestran que las vértebras superiores pueden virar unos asombrosos 360 grados, dice, lo que ayuda a los gatos a realizar estos movimientos correctores con facilidad. Los resultados son consistentes con el maniquí de “piernas adentro, piernas fuera”, pero determinar definitivamente qué maniquí es el correcto requerirá más trabajo, dice el Dr. Higurashi. Los resultados además arrojaron otro descubrimiento: los gatos, como muchos animales, parecen tener un sesgo alrededor de la derecha. Uno de los gatos caídos se corrigió girando alrededor de la derecha ocho de ocho veces, mientras que el otro giró alrededor de la derecha seis de ocho veces.





