El autor es estudiante de Ciencias Políticas. Reside en Santo Domingo.
En las últimas semanas, el tema de los apagones ha vuelto a habitar el primer punto en el debate divulgado doméstico. No porque hayan desaparecido, sino porque, al parecer, han regresado para quedarse.
Pero, ¿los apagones se deben a averías, como afirmó el presidente, o a problemas financieros?
Veamos. Según el zaguero referencia de Energía y Minas, las EDE cerraron el 2024 con un pasivo superior a los 1,500 millones de dólares, equivalentes a unos 90,000 millones de pesos. Asimismo, en los primeros seis meses del 2025 el gobierno ya les transfirió RD$42,003.07 millones, de los RD$81,985.66 millones presupuestados para todo el año, lo que representa un 51.2 %.
Las pérdidas eléctricas, que en 2019 eran del 27 %, seis abriles luego rondan el 42 %. Es aseverar, por cada 100 pesos que las EDE deberían cobrar, pierden 42. Los 58 restantes deben destinarlos a comprar más energía a las generadoras, perdurar las redes de distribución, entre otros gastos. Y aunque el Estado subsidia, no es suficiente.
La misma vicepresidenta, Raquel Peña, reconoció que en 2024 faltó inversión en el sector eléctrico. Está claro: el pasivo financiero obliga a suspender el suministro eléctrico como mecanismo para achicar las pérdidas.
Esto evidencia el detención nivel de ineficiencia e incompetencia del presente gobierno, que con su dejadez condena al pueblo no solo a padecer los apagones, sino igualmente a soportar el elevado costo de la suma eléctrica.
Finalmente, mientras todo esto ocurre, el pueblo se pregunta: ¿hasta cuándo? y ¿quién nos salvará?.
Jpm-am
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