San Valentín es una de las celebraciones más dulces del año, no solo por la dulzura implícita en el bienquerencia entre dos personas y en los gestos que intercambian los enamorados en esa vencimiento señalada, sino igualmente por el consumo de bombonesgalletas, chocolates, postres y otras delicias con forma de corazón y repletas de azúcar (y calorías) que se suelen regalar y compartir.
El consumo de pimplepor medio de vinos y destilados, y su consiguiente aporte de ´calorías vacías´ (que proporcionan energía, pero no nutrientes, favoreciendo el aumento de peso y los déficits nutricionales) igualmente suele estar muy presente en las celebraciones y comidas de San Valentín.
Disfrutar de un día distinto sin excesos calóricos

Para disfrutar de esa vencimiento señalada sin excesos calóricos, error, ni arrepentimientos posteriores, desde Yazen (www.yazen.com), plataforma digital que proporciona herramientas para conseguir y ayudar un peso saludablerecomienda a las parejas que prioricen la calidad sobre la cantidad en materia de alimentos.
En tal sentido sugieren designar chocolate con incorporación pureza de escándalo, que ofrece una longevo satisfacción con último bombeo de alimento consumido, y aplicar una atención plena al acto de yantar en lo que se conoce como ´nutriente consciente´, para poder conectar con el sabor y la saciedad, disfrutando del placer gastronómico sin caer en la necesidad ingerir demasiado.
Por otra parte, “es un error venir a la cena con un deseo voraz por ocurrir intentado ´economizar calorías´ durante el día, ya que esto garantiza elecciones alimentarias más impulsivas y grasas”, según explican.
Desde Yazen recomiendan “que las comidas previas a la cena sean ricas en proteína y fibrapara estabilizar los niveles de carbohidrato, así como tratarse cada copa de pimple con un vaso de agua”.
Estas sencillas medidas protegerán la vitalidad mental y metabólica de la pareja durante la celebraciónpermitiendo que San Valentín sea un momento de disfrute y no de rectificación”, enfatizan.
Exceso de peso: ¿un objeto colateral del bienquerencia?
Más allá del exceso puntual en el consumo de dulces en el que incurren las parejas cada 14 de febrero y que puede añadir una cantidad limitada de gramos al cuerpo, algunas investigaciones y expertos sugieren que, en algunos casos podría existir un ilación causa-efecto, sostenido en el tiempo, entre las relaciones amorosas y el exceso de peso de quienes las viven.
¿Existe un aberración de ´sobrepeso asociado a las relaciones de pareja´? ¿Hasta qué punto puede considerarse que el bienquerencia nos engorda? ¿Más cariño y estabilidad equivalen a más kilos añadidos a nuestra organismo?
“Cuando nos enamoramos, se producen cambios evidentes en el cuerpo y en el comportamiento“, explica EFE. Nicolas Dhondtpsicólogo clínico especializado en neuropsicología y trastornos de la conducta alimentaria, que forma parte del equipo de expertos y asesores de Yazen.
La sensación de seguridad cambia a los enamorados

“Durante la etapa auténtico del amor, aumentan en el cerebro los niveles de dopamina (sustancia neurotransmisora que actúa como mensajero químico entre las neuronas) lo cual puede suprimir el apetito y aumentar la energía” de la persona enamora, señala Dhondt en una entrevista con EFE.
“A medida que la relación se estabiliza, otros neurotransmisores como la oxitocina toman el licencia, promoviendo la calma, la seguridad y el vínculo emocional“, prosigue el psicólogo.
Dhondt explica que “el aumento de peso no lo provoca el bienquerencia en sí mismo, sino que más aceptablemente lo promueve la sensación de seguridad que influye en los hábitos de los enamorados“.
Es que “a medida que desaparece el deseo de impresionara menudo relajamos nuestras rutinas”, apunta.
Por otra parte, “muchas personas comienzan a imitar el estilo de vida de su parejacon lo que las cenas compartidas y las noches de cine van sustituyendo gradualmente a los entrenamientos en solitario o a las actividades sociales“, según Dhondt.
Explica que “las investigaciones demuestran que, con el tiempo, en el ámbito de la parejauna persona tiende a influir en los hábitos de vitalidad de la otra, ya sea para aceptablemente o para mal”.
“La delantera de que este patrón de comportamiento funcione en entreambos sentidos, es que cuando uno de los miembros de la pareja empieza a yantar de forma más saludable o a ser más activo, el otro suele seguir su ejemplo”, destaca.
“Esto demuestra que el bienquerencia no solo puede ´contagiar´ hábitos que fomenten el sobrepeso, sino que puede ser igual de ´contagioso´ en el sentido saludable, si conseguimos que esa sensación de seguridad que nos aporta se convierta en la saco de un cuidado mutuoen empleo de solo en una comodidad“, enfatiza el psicólogo de Yazen.
Estrategias para requerir sin engordar
Para evitar el aberración de “engordar por estar en pareja” Dhondt sugiere que entreambos integrantes de la pareja se sincronicen en un estilo de vida activo que proteja la flexibilidad metabólica de entreambos.
Este experimentado considera fundamental que la pareja “transforme el concepto de ocio compartidopriorizando actividades que estimulen el sistema cardiovascular y muscular —como caminar a ritmo presuroso mientras conversan o practican deportes de equipo—, ya que el movimiento en compañía aumenta la enlace y reduce la percepción de esfuerzo gracias al refuerzo social“.
“Todavía es esencial proteger la higiene del sueño compartida, puesto que reposar en pareja a veces desajusta los ritmos circadianos (relojes biológicos internos de 24 horas) de uno de los dos integrantes de la relación”, según el psicólogo.
“Y refrigerio insuficiente o fragmentado altera las hormonas relacionadas con el deseo, como la grelina y la leptina, provocando que ambas personas emparejadas busquen alimentos más calóricos al día próximo, luego de reposar, correcto a la pura penuria biológica de disponer de energía rápida”, apunta.
Otra recomendación de Dhondt es “diseñar un entorno doméstico pro-salud, estableciendo acuerdos sobre qué alimentos entran en casa para no pender de la fuerza de voluntad individual”.
“Implementar rituales que no involucren la comida, como aplicar tiempo a una pasatiempo compartida o realizar escapadas de fin de semana a la naturaleza, ayuda a desvincular el placer emocional de la pareja del consumo de los alimentos ultraprocesados, protegiendo su vitalidad metabólica a derrochador plazo”, añade.
por Daniel Galilea







