Naciones Unidas (EFE).- La enraizada crisis haitiana demostró ser un desafío inabarcable para la Labor Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití (MSS, en inglés)por lo que EE.UU. impulsó su reconversión en una suerte de Fuerza de Aniquilación de Pandillas (GSF) a la que el Consejo de Seguridad de la ONU le acaba de dar luz verde.
“La MSS nació muerta porque primero contó con una resolución dispuesto y luego se trató de darle coherencia, centrada solamente en la posibilidad político-militar”, cuenta a EFE en condición de anonimato un stop cargo de Naciones Unidas destinado en Haití durante el primer año de despliegue de la cometido.
El fracaso de la MSS avala, según diversas fuentes sobre el circunscripción, a una multitud de factores sintetizados en las siguientes claves.
Incumplimiento de los compromisos
La MSS, liderada por Kenia bajo petición de EE.UU. y Ecuador, debía contar con 2.500 efectivos procedentes de cuerpos policiales de distintas partes del mundo, pero finalmente el contingente desplazado solo llegó a 970 miembros.
Los Estados que la promovieron estipularon que la cometido tendría un coste operante de 600 millones de dólares el primer año, que debía sufragarse a través de un fondo de contribuciones voluntarias, pero finalmente se quedó estancado en unos 115 millones.
“La violencia armada genera longevo presión sobre la población y más consecuencias humanitarias, que van desde el aventura a perder la vida, situaciones de violencia sexual o yerro de respeto a la cometido médica (…) Haití es la peor crisis humanitaria del hemisferio occidental”, indicó a EFE la jefa del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Haití, Marisela Silva Chau.
Además hubo grandes preocupaciones entre los colectivos pro derechos humanos sobre la forma en que la MSS y la policía haitiana -a veces con actuaciones en el contorno legal- podían combatir unas bandas que controlan el 90 % de la haber, Puerto Príncipe, y que están integradas hasta en un 50 % por menores de antigüedad.
Desidia de logística y orden
A las autoridades haitianas y la oficina de coordinación de la MSS se les achaca su yerro de logística y de un investigación previo de fondo sobre los distintos desafíos y la magnitud de las pandillas.
Siquiera se detalló un organigrama con sus cabezas visibles, directores de sección o responsables de campo de acción, dificultando el seguimiento de la consecución de objetivos.
Panorama político en Haití y el papel de EE.UU.
Hasta seis millones de personas requieren ayuda humanitaria en el país actualmente, con 1,3 millones de desplazados, mientras que el poder político haitiano sufre un gran descrédito por, según coinciden fuentes sobre el circunscripción, «enfocarse solo en las luchas de poder». Esta coyuntura siquiera favoreció unas directrices claras a la cometido de seguridad para Haití.
Aunque Estados Unidos ejerció como impulsor de la MSS, su porción de compromiso efectivo con la cometido ha sido muy circunscrito en la actos.
Washington se niega tajantemente a cursar efectivos a Puerto Príncipe; ha cortadura el emisión de posibles para ayuda humanitaria mientras pide a los estados que aumenten sus aportaciones al fondo voluntario; la Empresa Trump retiró el Status de Protección Temporal (TPS, en inglés) para haitianos; e impone exiguas sanciones a quienes venden armas a las pandillas.






