Este martes, el puerto Taíno Bay recibió de guisa simultánea a dos cruceros: el Celebridad más allácon 3,181 pasajeros, y el Agua noruegacon 3,667, para un total de 6,848 cruceristas amarrado en Puerto Plata en un solo día. Escenas como esta son las que han llevado a República Dominicana a consolidar el turismo de cruceros como uno de los principales indicadores de crecimiento del sector, destacando su impacto en empleos, operaciones portuarias y actividad económica en las comunidades receptoras. Sin incautación, más allá del bombeo de llegadas, el debate sigue hendido en torno a una pregunta secreto: ¿cuántos de esos cruceristas bajan efectivamente del barco y recorren el destino?
Los cruceristas que llegan a los puertos dominicanos bajan del barco bajo distintas modalidades. Una parte lo hace para invadir excursiones contratadas previamente a borde, mientras otros descienden para contratar servicios turísticos en tierra o simplemente recorrer el ámbito portuaria y zonas cercanas por su cuentaya sea a pie o en taxis privados.
De acuerdo con el administrador de operaciones del Puerto Taíno Bay, Rigoberto Gómezexisten registros parciales que permiten estimar ciertos flujos, como la cantidad de pasajeros que adquieren excursiones, los que salen del puerto en taxis y quienes abandonan las instalaciones portuarias caminando. Sin incautación, explicó que “la monograma exacta de cuántos pasajeros desaparecido del barco solo la maneja la naviera”, ya que es quien controla el manifiesto y el reembarque de los cruceristas.
Gómez indicó que, bajo el situación del Código ISPS, este tipo de información es considerada delicada y privada, lo que limita su divulgación. Adicionalmente, señaló que los puertos saben cuántas personas salen de sus instalaciones, pero no necesariamente cuántas bajan del barco, mientras que los barcos controlan a sus pasajeros, pero no tienen registro del movimiento fuera del perímetro portuario. Esta yerro de cruce de datos dificulta contar con una monograma única y exacta.
Desde el puerto incluso explicaron que, en presencia de la desaparición de un conteo consolidado, se trabaja con porcentajes e indicadores aproximados, los cuales pueden variar según el puerto, el tipo de crucero y el perfil del visitante.
En este sentido, el administrador del Puerto de Cruceros de La RomanaLuis Emilio Rodríguez, reiteró que esta dinámica replica a acuerdos internacionales impulsados por la Ordenamiento Marítima Internacionalorganismo adscrito a las Naciones Unidas. Bajo este esquema, el manifiesto de pasajeros fabricado por la naviera, una vez validado, es suficiente para que el crucero atraque en distintos países y sus pasajeros puedan descender temporalmente y disfrutar del destino.

Rodríguez explicó que no existe una entidad que cruce de forma sistemática el número de personas que bajan del barco, las que entran a la terminal, las que salen del puerto y las que se movilizan en excursiones, taxis o a pie. Ese cruce de información, según el ejecutante, actualmente no se realiza.
Desde el Servicio de Turismo, por su parte, indicaron que manejan estadísticas sobre los paquetes turísticos vendidos alrededor de distintas atracciones y sobre los flujos de visitantes que utilizan transporte terrenalcifras que sirven como narración para estimaciones de impacto crematístico, aunque no constituyen un conteo directo del desembarco total.
En el caso del Puerto Taíno Bay y Port Promontorio Rojosu CEO, Mauricio Hamuiexplicó que el número de habitación del crucerista funciona como identificador eficaz, permitiendo registrar consumos, devoluciones y movimientos internamente del puerto. De acuerdo con Hamui, en Taíno Bay los niveles de desembarco pueden alcanzar hasta un 98 %, aunque aclaró que se comercio de cifras operativas internas del puerto.
Proceso simplificado
En el caso del turismo de cruceros, el desembarco de pasajeros se rige por un proceso simplificado, amparado en el Código Internacional para la Protección de Buques y de las Instalaciones Portuarias (Código ISPS), una legislatura de la Ordenamiento Marítima Internacional (OMI). Bajo este esquema, los cruceristas no realizan un ingreso migratorio formal al país, ya que permanecen en condición de tránsito marino internacional y regresan a la embarcación el mismo día. Por esta razón, no sellan pasaporte ni pasan por los controles migratorios tradicionales.
El control de los pasajeros recae principalmente en la naviera, que entrega previamente el manifiesto completo de pasajeros y tripulantes y, en muchos casos, retiene los pasaportes como mecanismo de seguridad para certificar el reembarque. Migración solo interviene en situaciones excepcionales, como cuando un pasajero no regresa al barco. Este maniquí prioriza la seguridad y el control eficaz, pero no está diseñado para producir estadísticas públicas detalladas sobre cuántos cruceristas bajan efectivamente a tierra en cada escalera.






